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sábado, 25 de julio de 2020

Capítulo 163

Buenas noches, amiwis.

Hace mucho que no me paso por aquí pero es que mi vida va con cauces un poco más locos, además de que estoy de vacaciones y tengo que disfrutar mi mesecito con todo, así que intento centrarme en disfrutar. Porque lo que es escribir, hace tiempo que lo he dejado atrás...

El caso es que traigo una entrada de librarme de mis rollos mentales; me he puesto música basada en La Comarca de ESDLA y me siento algo más positiva con respecto a todo. Voy a ir escribiendo un pequeño resumen de este mes de verano, en el que fue mi cumpleaños.

Cuando terminé la jornada de mi último día antes de las vacaciones, me encontré un gatito muy bebé en el trabajo y, por supuesto, me lo llevé a casa; hacía meses que llevaba soñando con gatitos bebés y ahora parecía que algo me sonreía. Y así era. Fui al veterinario de urgencias para que me dieran leche para gatos, un biberón y tetinas.

La verdad es que el bichino es precioso y, como llora un montón, le he llamado Shinji (como el protagonista de NGE); era totalmente blanquito y precioso. Sólo lloraba cuando quería comer y nada más, tranquilote...

El caso es que mi madre, según supo que estaba en casa, y me estaba diciendo que porqué lo había cogido y que no quería a ese bicho en su casa, bajo su techo; que tendría que haberlo dejado en el patio de la residencia para que su madre se ocupase de él.

Así era cuando llegó a casa

Debido a la negativa de mi madre de verlo como algo bueno, directamente me dijo que o me deshacía de él o lo ahogaría en la bañera; por supuesto, tuve que tirar de contactos para que alguien se lo quedase. Y, el mismo día de mi cumpleaños, tuve que dárselo a un amigo mío para que lo cuidase, tenía una llantina y mi madre preguntándome porqué estaba tan deprimida. Pues, no sé mamá, ¿por qué me haces deshacerme de un gato que me he encontrado y al cual tengo cariño? ¿Por qué es mi cumpleaños y siempre pasan cosas de mierda en este día de mierda?

El año antepasado, David, mi ex-pareja, encontró a su media naranja y me vine abajo; el año pasado, la persona con la que quería compartir mi vida me dejó el mismo día de mi cumpleaños y este año, encuentro un animal y no puedo quedármelo. ¡De verdad, qué tristeza de cumpleaños!

Finalmente, mi cumpleaños no fue tan mal; lo pasé con una persona maravillosa que he encontrado en esta cuarentena y al cual, debido a toda esta mierda, casi le jodo los planes aunque, debo reconocer, que es una persona dulce, cariñosa y que comprendió mi bajón anímico; y al cual también tengo que reconocer que me hizo sonreír, que me animó más de lo que esperaría y al cual le jodí su discurso de declaración con uno mío, susurrado en su oído mientras le abrazaba por detrás en una habitación de hotel. Él suele decir que el que ha tenido mayor suerte ha sido él por encontrarme. Yo pienso que no hay suerte en nada de esto sencillamente pura casualidad que ambos coincidiésemos en DbD y en el directo de mi sol.

Algún día, escribiré sobre él. Largo y tendido porque no quiero olvidar ningún detalle ni dejarlo bien atado. Por si algún día me muero o se me olvidan. Una se hace mayor.

El caso es que mis padres se fueron de vacaciones y yo, debido a un problema en casa de mi pareja, me lo trajo y aquí ha estado desde que se fueron mis padres; mimándole, dándole los biberones y ver el color de sus ojos.

Decidme que Shinji no es lo más bonito
del mundo mundial

El caso es que se me empieza a acabar el tiempo con él, tengo que buscarle un hogar, un buen hogar o encontrar yo un piso para alquilar y la cosa no está precisamente fácil. Sigo intentándolo porque no quiero quedarme sin él, no quiero volver a despertarme en mi cama y que ese bicho no esté maullando a voz en grito porque quiere su biberón o mimos o porque le doy mucho calor.

Aunque no todo lo del mes ha sido bueno, hay cosas que han hecho que Julio haya sido uno de los mejores en mucho tiempo.

Ahora vamos con lo malo, creo que estoy volviendo a repetir ciclos, creo que me encuentro en un momento que siento como si fuera un déjà vu y es que me he vuelto a encontrar en otro trío, y no, no son de los que me gustan. Es un trío amistoso. Como el de Harry Potter, en el que las otras dos personas son Harry y Hermione, yo sólo soy Ron. Me explico.

Siento como si esas dos personas tuvieran más complicidad entre ellas, como si yo fuera el vértice más alejado de un triángulo isósceles; así que, a pesar de que yo en su momento fui la favorita, no creo que siga siendo así; al menos no desde que una de esas personas también pilló las vacaciones y la otra todo lo centra en la primera. Sobre todo porque la primera, la cual llamaremos Helio, y la segunda, la cual llamaremos Aniol; Helio llevaba mucho tiempo diciendo que tenía ganas de que yo pillase vacaciones para poder pasar más tiempo hablando ya que yo tengo un horario asqueroso y ya he hecho con un horario de sueño (que Shinji se ha dedicado a destruir, jajaja) de acostarme a las 2 de la mañana, más o menos. El caso es que Aniol ha pillado las vacaciones y Helio sólo se centra en su persona, con lo cual, al final, me siento muy excluida porque siento que sobro de todas todas. Me pasó lo mismo con mi primer grupo de amigas y con el segundo, tres cuartos de lo mismo.

Así que, lo que hago, es intentar evitarlo aunque duela, y duele, duele muchísimo más de lo que nadie se puede figurar; y no es por dejar de ser la favorita, es ver cómo la relación se va enfriando en pos de otra persona. Pero estoy intentando acostumbrarme aunque me den ganas de morder y arrancar gargantas; sobre todo por las mentiras que se sueltan sin más.

Me quedan aún unos días de vacaciones y voy a aprovecharlos al máximo aunque no haya sido productiva, aunque no tenga ninguna gana de serlo.

Agur~

sábado, 6 de junio de 2020

Capítulo 162

Buenas noches, amiwis.

Hoy, realmente ayer, una sandía que conocí hace tres meses ha decidido escribir esto: 

Mi amiga es un cactus.
Sí, un cactus, un precioso, lindo y “doloroso” cactus :3 Pero… yo adoro a ese cactus; cierto que tiene unas afiladas púas, y que le encanta su soledad y su espacio, una piel gruesa que es su coraza que guarda el interior más hermoso que podáis imaginar. Ha vivido circunstancias muy hostiles, las cuales hubieran derrumbado a cualquiera, pero ella se mantiene fuerte, es una persona a la que admiro, la verdad.
Se piensa que es el patito feo algunas veces, pero bueno, lo de ser un poco idiota se lo quito a bocaos si puedo(?) >.< ¿Sabéis lo espléndidas que pueden llegar a ser las flores de los cactus? ¡La verdad es que son maravillosas y de múltiples colores!
¡Mi cactus es perfecto! Para mí es perfecto. Todas sus virtudes y sus posibles “defectos” son lo que lo han hecho ser MI CACTUS, y no lo cambiaría por otro. Ella es como es, y ella es perfecta en su imperfección. ♥
Yo, quiero abrazar a ese cactus, (mentira, me muero de ganas por abrazarlo). No me importa que me clave sus púas, no me importa sangrar por ese motivo… quiero abrazarlo, respetarlo, quedarme en su sombrajo y verla florecer. La quiero proteger de cualquier amenaza y de las cuales no pueda protegerla, pasarlas juntas. Prometo que no molestaré, sólo… déjame darte un bocadito de vez en cuando para que pueda hidratarme de tu interior, yo estaré ahí para ti.
Te quiero ♥

La verdad es que, cuando me llegó este mensaje, me parecía más una declaración de amor que de amistad y, sinceramente, se me da fatal ser amiga porque me despisto, me puedo tirar meses y meses sin escribir, sin dar señales de vida. 

Mi mejor amiga, Mari, lo sabe perfectamente. Tan pronto le puedo estar escribiendo todos los días, como puedo tirarme meses sin hablar. Quisiera enmendarlo pero no se me da bien arreglar mis defectos de carácter.

Además, está el tema de ciertos muros infranqueables que a ella, Sonia, se le dan bien encontrar y darse contra ellos; quizá es porque me he dado muchas hostias o porque me gusta de verdad. Quizá es porque me gusta tener a la gente alejada de mí y soy un erizo que se quiere mantener más cerca del frío que contra el calor del cuerpo ajeno. Y ya no digamos depender de otra persona, jamás me ha gustado, y con el paso del tiempo se me ha ido incrementando esa sensación.

Pero sí puedo hablar de Sonia.
Sonia es demasiado cabezota, muy chillona y es el sol que eclipsa a todas las estrellas; es guapa, tiene un cuerpo precioso y me preocupa que tenga ese aura tan triste, que piense que ella no se merece cosas buenas, que piense que la gente sólo ve sus rayos y se conforme con la tierra firme cuando podría desplegar las alas hacia los cielos; ¡quítate las cadenas! ¡Deja de atarte al suelo firme! ¡Mira tus alas!



Las alas de Sonia se están lacerando y pronto se echarán a perder; su propio interior está pidiendo a gritos desplegar esas alas pero la inseguridad y el miedo la echan hacia atrás.



Sonia sólo tiene un miedo: que le hagan daño. Por eso vive, como yo, encerrada tras sus murallas, con sus soldados paseando y siempre dispuestos a pelear, cargados con hachas y lanzas, dragones protegen las puertas de las primeras murallas, en las puertas de las segundas, te encuentras un montón de zarzas que ha ido levantando para que nadie se acerque a la última muralla que se abre con unas cuantas caricias y un poco de tirarle de los pezones, aunque no le guste.

Pero Sonia, no eres todo murallas, no eres fosos, dragones ni soldados. Eres un sol brillante, radiante que llena todo de color y de luz, aunque te vistas de colores oscuros; me daba mucha envidia que me eclipsases pero, ¿qué puede hacer una estrella contra un sol entero? Eres divertida, cariñosa, con humor verde y mejor mantener una fusta lejos de tu alcance. No voy a mentir, ojalá fuera capaz de darte un ramo de nardos blancos y rosas rojas; ojalá fuera capaz de acabar con tus cadenas y que pudieras chamuscar a quien quisiera tirarte del cielo que tú lideras; ojalá consiguiera que dejases de pensar de esa manera sobre ti misma y empezases a verte con los ojos con los que te miramos los que te conocemos. No son pocos los que pensamos que irradias algo muy magnético y no por cómo seas por fuera.

Ojalá fueras tú el amor de mi vida.

A pesar de todo, te quiero. ♥

Aunque pienses que te alejo, que te encuentras luchando fuera de mis murallas exteriores porque son sólo cosas tuyas ya que no me comprendes del todo.

Pero eso, te quiero.

Te quiero radiante.

Te quiero luminosa.

Te quiero incandescente.


lunes, 25 de mayo de 2020

Capítulo 161

Buenos días, amiwis.

¡A Madrid ha llegado la desescalada!

Aunque seamos sinceros, aquí no se ha hecho la cuarentena como se debía y ya no digamos que ahora, con eso de que hemos llegado a la fase 1, mucha gente se va a pasar por el forro de los huevos ciertas normas. Aunque, qué puedo decir yo si he sido la primera que no he cumplido pero es que ya no podía más.

Ya este fin de semana me he escapado de casa para conocer a alguien. Un cachorrete tierno, chinchoso y al que tiro de la lengua más de lo que debiera.

Le conocí hace un mes y pico mientras jugaba con Miya al DBD. Empezamos a hablar de cosas sexuales cuando él dijo que no había mujer que le hubiera satisfecho sexualmente, le dije que eso era porque no había conocido a una buena tía que le pusiese la polla de vuelta y media. Él empezó a decir que se lo demostrase yo, que tanto aires me daba; le dije que yo era demasiada mujer para él, un yogurín de 25 años, un enano, un bebé. Seguimos pinchándonos hasta que nos fuimos a la cama.

También estuve cuando le dio un bajón. Le estuve escuchando, sentí su dolor y me puse de enfermera a poner tiritas, echar betadine y gasas a las partes más destrozadas. No recuerdo porqué estaba mal, sólo sé que no se merecía estar así. ¡Cómo me gustan las personas muy rotas!

Ahí fue cuando me soltó que le gustaba. Por supuesto, yo subí las defensas enseguida. Había prometido no volver a enamorarme nunca más y no quería hacerlo; había estado sufriendo durante mucho tiempo por culpa del pezqueñín. Así que, utilicé la primera línea de defensa: el desmontar todo lo que dijera de que le gustaba: decir que era mentira, que dejase las bromas... Todo lo que tenía en mi poder para evitar que él sintiese nada por mí.

Pero, como en una novela de Jane Austen, eso no hizo nada sino dar leña a su aprecio que fue subiendo de nivel y mandando más tropas en contra de mis defensas; pero, salvo asedio, mis muros se mantenían inquebrantables. Era una lucha encarnizada por a ver quién se rendía antes. El asedio a mi corazón de muros impenetrables.

La verdad, es que todo se reducía a él diciéndome que le gustaba mucho y yo negando tales afirmaciones.

El punto de no retorno fue cuando empezamos a dormir juntos. Y sí, juntos pero no revueltos. Él en su casa, yo en la mía, vía teléfono. Todo lo que me daba si mi cuerpo no estaba muy cansado. Ahora, debo reconocer que duermo mejor cuando está al otro lado.

Y el sábado me escapé. Porque con los de la capital, cualquiera se cree que la fase 1 va a durar mucho. Esa era nuestra excusa.

El sábado me escapé a Móstoles y, aunque ya había visto su cara por fotos y por un vídeo (él sonriendo tiene un je ne sais pas que hace que le hace ser más guapo). Todo fue nervios porque no quería que me pillasen los guardias y quedarme con las ganas así que iba mirando por todos lados por si acaso pasaba. Pero no pasó. Llegué a mi destino demasiado fácil porque, además, allí suspendí una de las veces mi carnet de conducir. ¡Ya le vale vivir en una calle tan mala!

Cuando le vi, sentí que no había nada que hacer, que los muros habían resistido el ataque y que ya no podía sentir nada de nada. No hubo mariposas ni hubo todos esos signos que salen en las películas. Quise llorar pero no me dejé. ¿Cómo podía ser que, a pesar de echarle de menos cuando no hablábamos por teléfono al irme a dormir, no sintiese nada al verle? Y fumé. Exactamente dos cigarros seguidos pero no volví a necesitarlos, sólo gasté mi último cartucho cuando nos sentamos y porque me apetecía, no por nervios ni por ansiedad. Gracias a que él no invadió mi espacio, se portó normal y gracias a Miya que también disipó bastante el ambiente.

Luego nos fuimos a una plazuela cerca de su casa, donde comimos unas patatas y unos refrescos. Empecé a acercarme, prácticamente sin darme cuenta, ya tenía las piernas sobre las suyas; estaba chinchándome y yo mordiéndole el cuello. ¡Está muy rico, por cierto!

Y seguí mordiéndole hasta que encontré su punto débil. ¡Jé! Menuda hacha soy. Le mordí y se puso tontorrón, seguí mordiéndole y acabé por ponerle cachondo; ¡y con lo que me gusta a mí jugar! Y por supuesto, todo el partido hasta el final. La noche nos cogió, sentados en ese banco, bebiendo y poniéndole cachondo hasta que fue la hora de separarnos. Sentía que el tiempo había pasado demasiado rápido, que necesitábamos más horas del día; siempre nos pasa lo mismo, que nos faltan horas. Me eché a llorar cuando me abrazó y no pude evitar decirle que sentía no haberme enamorado de él, que no le hubiese tocado el premio que él quería y me besó por segunda vez. Me gustó, ¿para qué negarlo? Yo le devolví otro y sentí calma y paz.

Quiero enamorarme de él.

Y él seguirá a pico y pala para que eso ocurra.

¡Ahora me gusta más!

Ahora no me apetece esperar a dentro de dos semanas para volver a verle.

¿Será que a mí también me están saliendo grietas en los muros?


lunes, 13 de abril de 2020

Capítulo 160

Buenos días, amiwis.

La verdad es que me doy cuenta, mirando una extensa muestra de lo que escribo, me doy cuenta de que escribo más cosas tristes que cosas genuinamente felices. O sea, si alguien se leyera todos estos posts, llegaría a la conclusión de que he tenido una vida bastante miserable.

Mirando hacia atrás, vislumbro cosas felices pero que nunca escribí. Al pezqueñín le dije que era porque si estaba contenta, feliz, no era capaz de escribir; él me respondió que ojalá que nunca tuviera que escribir nada mientras estaba con él. Aunque esto no se trata de algo sobre él sino sobre mí.

No es que no sea capaz de escribir mientras estoy contenta o feliz, es que no sé describir ni mostrar esos sentimientos tan blancos, tan absolutamente bonitos; es como si mi propio cerebro me dijera que me los quedase para mí.

Siendo sincera, tengo muchos recuerdos buenos, que un día se perderán como lágrimas en la lluvia porque a mi cerebro le empieza a costar recordar cosas. Quisiera ponerme a escribir cosas buenas de ahora en adelante, quisiera escribir todo lo bueno que me pasa porque no quiero olvidarlas. No quiero que se queden en mi memoria hasta que no pueda retenerlas, ni como anotaciones en pie de página de mi diario.

Me va a costar. Pero lo conseguiré, espero que sí. Y voy a empezar ahora:

Lo mejor que me ha podido pasar es el COVID-19.

Porque he conocido a gente excepcional:

He conocido a una sandía que me hace reír, que me anima y que me hace creer que todo puede ir bien, que puedo llegar a ser lo que yo quiera y que me hace creer que merezco más de lo que pienso. Una señorita que tiene un corazón de oro y una mano de Miguel Ángel.

He conocido a una chirimoya que me hace fantasear con la idea de que todo merece la pena, incluso lo que podría ser que no, con el que filosofo sobre la vida a unas horas demasiado tardías o nos da por hacer caso a memes extraños.

He conocido a una tortilla que me da furros y que me ayuda a pensar que la gente tiene una pareja en algún rincón del universo, que ciertos gustos míos son totalmente normales y con el que es un placer charlar.

He conocido un shosho que dan ganas de estrujarlo y protegerlo de todo lo malo de este mundo.

He conocido a unos macarrones que tienen mal genio pero que disfruta de enseñar todo lo posible y más, además se le da dibujar bastante bien.

Los he conocido y no quiero volver a trabajar porque no quiero quedarme atrás con las bromas, con las risas y despegarme de todo esto que me ha traído esta cuarentena dichosa. Porque puede que me moleste no salir pero me jode más tener que salir. Sin todo esto, jamás los habría conocido, jamás hubiera pasado el suficientemente tiempo y me hubiera acabado yendo. Es más, no quiero perder la pista de dos de ellos porque se han ido volviendo importantes a lo largo de las dos semanas que he estado hablando, disfrutando de ellos y de las risas que nos echamos.

¡Mi único deseo es que esta cuarentena no se acabe nunca!

Agur~

jueves, 26 de marzo de 2020

Capítulo 159

Odio estar en casa.

La puta cuarentena está haciendo que me enfrente a una parte de mí misma a la que no quiero enfrentarme; me siento estática, me siento inútil, me siento sola y me siento nulamente atractiva.
Estar tantas horas del día sentada, viendo pantallas, leyendo libros, dibujando o aprovechando cada mínimo minuto para no sentirme como una gata encerrada en una jaula y no enfrentarme a esa parte de mí oscura, maliciosa, insegura y de la que intento evadirme.

Porque, mientras no estaba de cuarentena, me movía y a mi cerebro no le daba tiempo a atisbar ni por un minuto el profundo abismo que se abre abruptamente. Teniendo el cerebro colapsado de todo, no me daba tiempo salvo a sentirme cansada y a ponerme la máscara.

En el estatismo de nuestro alrededor, siento que me asomo al abismo, que me devuelve la mirada y que me dice que no tengo nada; que con 28 años, sigo estando en casa de mis padres; que no tengo amigos que se preocupen por mí; que si diera el paso que llevo pensando desde hace más de una década, no importaría nada.

Es dar un salto para meterse en la poza de alquitrán y no volver respirar; es hundirse en el lodo. Es estar estática para sentir la gran desconexión que tengo con el mundo.

Yo... No quiero estar desconectada. Pero siento que ya no sé estar de otra manera. Porque conectar es dolor, conectar es cumplir unas expectativas, conectar es no ser suficiente nunca.

¿Y para qué quiero yo conectar?

jueves, 5 de diciembre de 2019

Otra vez el mismo crujido

¡Y otra vez se me ha roto el corazón entre las manos!

Quizá no estoy hecha para los rollos de una noche, quizá es que no estoy hecha para ir cambiando de amantes como quien se cambia de bragas o quizá es que sólo me ha dado muy fuerte por una persona y esa persona no apuesta por mí.

Quizás no merezca que nadie apueste por mí, hace tiempo que las historias de amor no me funcionan salvo para llorar en el sofá. Así que lo único que me queda es encerrarme en la fortaleza de mi soledad, quedarme ahí para siempre y ser fría, encerrar mi propio corazón en hielo. Enterrarlo al fondo de un gran lago congelado y que se pudra allí.

Porque ser una mujer buena, cálida, increíble, de risa contagiosa, alegre y fuerte; y aunque esté rota, saber confiar, que es lo que falta en este mundo; no me ha servido nada más que para ir apostando por las personas, por la gente que me ha ido rompiendo poco a poco. Y otra vez me lo han vuelto a hacer.

¡ESTOY HARTA!

Estoy jodidamente harta de ser cómo soy.

Porque sólo me ha llevado a desgracias, a pasarlo mal y a que se aprovechen de mí. ¿Por qué coño no cambio? ¿Por qué sigo siendo tan ingenua como para seguir cayendo en la misma piedra, en el mismo pozo, en el mismo abismo?

Sinceramente, me da rabia no ser capaz de ir pasando por la vida sin sentir nada. Porque, si no siento nada, la vida no merece ser vivida. Porque, si me caigo y me rompo por culpa de la humanidad, sigo dando espacio a la confianza a la gente ya que el ser humano no es capaz de vivir sin otros seres humanos cerca.

Soy un erizo al que se le han acercado demasiado y ahora tiene que lamerse las heridas. Heridas inmerecidas.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Capítulo 157

Buenos días, amiwis.

Hoy he tenido una pesadilla y necesito contarla. Necesito sacar mierda que llevo dentro porque me voy a caer y no quiero.

Estaba en casa, bajo la lluvia, sentada en un banco con mi madre cuando veo a los padres de él por aquí. Realmente, no se corresponden con las descripciones verdaderas de cómo son pero mi mente los deforma para darles una personalidad más cabrona.

No sé si ellos me han visto pero mi madre se tira a su cuello diciendo que porqué él me ha dejado; yo intento calmar a mi madre mientras que intento disculparla por su arrebato. A lo que el padre que no es su padre, me dice que no siga esperando, que es una tontería; el corazón se me acelera en el pecho mientras se me agarrota como si fuera un puño. El hombre me dice que él ya tiene a alguien que deje de darle vueltas. A lo que la madre me suelta que está muy bien con su amiga de la infancia, que no intente inmiscuirme. Entonces me le encuentro. Será un sueño pero su rostro lo veo exactamente igual y va acompañado de una chica en un coche, ella conduce mientras que él se ríe. Empiezo a llorar con ganas, quiero ahogarme en lágrimas y me duele el pecho. Me duele tanto el pecho que creo que no soy capaz de respirar. Él me mira indiferente. Yo no puedo dejar de sentir ese ardor en el pecho, angustiándome mientras él no dice nada, dedicándose a otra chica.

Quiero echar a correr. Quiero coger el coche para estrellarme en cualquier carretera y convertirme en una lágrima en la lluvia porque no para de llover; no encuentro mi coche, quiero salir corriendo y no puedo, quiero matarme y no puedo. ¿Qué me queda? Estoy desesperada por dejar de sentir dolor. para ser un sueño, duele como si me clavaran mil agujas en el corazón, a la vez y con fuerza, como una enfermera en el hospital en el que te haces análisis. Finalmente, cuando los padres salen del local, le pregunto a su madre si tardó mucho en sustituirme y me dice que no, que primero estaba de follamigo con una chica pero que luego empezó a salir con ésta. Sonríe a pesar del dolor que me lacera el pecho, a pesar de mis lágrimas; es casi como que lo disfrutase.

Mi madre le chilla que si no le da vergüenza sonreír de esa manera ante una persona que se nota que está rota, ella está cabreada. El padre me dice que yo perdí mi oportunidad mientras que yo le chillo en plena calle que sólo cometí un error, un puñetero error que me llevó a perder a la persona que más quería; me pongo a chillar mi vergüenza delante de ellos, hablando de todo lo que pasó, del miedo, de las inseguridades, etc. Su madre vuelve a sonreír con villanía y yo me acongojo más. Me está matando. Mi propio sueño me está asesinando poco a poco y peor que Freddy Krueger.

Me he levantado aterida, rota y llorando mientras que el dolor de pecho se ha extendido por todo el cuerpo. Ahora me duele hasta el alma mientras que lloro en silencio, lloro callada porque no puedo más; la agonía de mi corazón roto me duele muchísimo más y es como si fuera pus que lo impregna todo.

Y, aún así, sigo queriendo alguna señal de vida. Quiero seguir pensando que esto es una película romántica de las que me gustan en la que el chico y la chica acabarán juntos cuando todo esto es “500 days of Summer”.

Agur~

lunes, 15 de julio de 2019

Capítulo 156

Buenas tardes, amiwis.

Han llegado las vacaciones. Aunque yo llevo desde el miércoles sin ir a trabajar pero hoy ya me he atrevido a bajar al gimnasio, que he hecho una hora u hora y pico, en la que he hecho más máquinas de musculación que cardio porque, de verdad, que odio las cintas de correr y siempre que he ido, he preferido ponerme con las máquinas de musculación, haciendo que bajase de peso rápidamente.


Así que nada, me he ido con unos piratas, unas deportivas y la camiseta que tenía más maltratada. Por ende, la que más me gusta; no sólo por el hecho de que las fibras ya están hechas a mí sino que tiene un estampado muy guachi. Podría buscar una foto pero es que paso de hacerme una o buscarla por Google pero... ¡NO!

MANDAMIENTOS DEL SEXO

1. Amarás tu cuerpo sobre todas las cosas.
2. No te desnudarás en vano.
3. Santificarás las fiestas.
4. Seducirás a las personas que te atraigan.
5. Provocarás todos los orgasmos que puedas.
6. Cometerás actos impuros.
7. No robarás los placeres que puedas satisfacer.
8. No fingirás.
9. Consentirás pensamientos y deseos impuros.
10. Codiciarás los cuerpos ajenos.
Creo que es la mejor camiseta para ligar del mundo ya que si te la pones precisamente es para que la gente vea que lo que tienes es ganas de mambo, salvo porque ya prácticamente no se ve y acaba siendo la camiseta con la que vas a sudar... de otra manera.

El caso es que he ido. Para mí, ya es un gran paso para empezar a sanar poco a poco. Aunque hay veces que me dé por acordarme de él: su olor, su tacto, la forma tan graciosa de su sonrisa o lo guapo que me parecía. Intento que todo eso se quede atrás porque se acabó. La única manera de que todo se termine de romper dentro de mí es saber que él ya me ha sustituido. Incluso, el otro día, lo llegué a hacer. Cogí el coche, me fui hasta su casa, pasé despacio esperando que ver algo que me terminase de romper el corazón del todo, de acabar con mis esperanzas pero no vi nada. Di media vuelta, pisé el acelerador y me marché de allí porque lo estaba haciendo mal, lo estaba haciendo muy mal. Sigo sufriendo y sigo llorando, cuando nadie me ve, durante las madrugadas mientras sigo echando de menos y esperando que me hable de una vez para romperme del todo.



Ojalá no fuera la persona tan frágil que soy. Ojalá nunca me hubiera enamorado de él. Ojalá no la hubiera cagado tanto. Ojalá todo se enterrase bajo una capa enorme de mierda y no volver a saber nada.

Agur~

viernes, 5 de julio de 2019

Capítulo 155

Buenos días, amiwis.

Ayer fue mi cumpleaños, mi vigésimo octavo cumpleaños. Siempre pensé que me suicidaría con 27 porque así podría ser famosa de alguna manera.
Sin embargo, el año comenzó bien: pasé Año Nuevo con el que sería mi pareja, con quien pensaba que sería el definitivo... Finalmente, ha acabado por no serlo. Me dejó ayer.

¿Por qué? La respuesta es sencilla. Por mi miedo a acabar en una relación que se lleve a matar. Por si todo se acababa en un futuro. Y eso lo ha matado en el presente.
La historia es que hace unos días empecé a plantearme la idea de tener una relación abierta. Porque es mi manera de mantener a la distancia cuando se supera cierto nivel de enamoramiento. Tengo tanto miedo de cagarla o de que todo se vaya resquebrajando poco a poco y mientras yo siga pillándome más y más. Por supuesto lo planteé como sólo yo puedo hacerlo: a lo burro y sin vaselina.


Él necesitaba hablarlo cara a cara, yo le presioné para hablarlo en ese momento pero él necesitaba pensarlo. El primer día fue lo normal: hablamos poco y lo entendía. Todos necesitamos un tiempo para poder plantearnos cosas así. El segundo día sí fue mosqueante porque estaba errático y hasta que no le presioné, no habló. Él quería quedar para hablarlo cara a cara y yo lo único que yo buscaba era una respuesta. Lo que llevó que él decidiera que nuestra relación le gustaba, que no entendía mi necesidad de abrirla.

Entonces, me abrí en canal para contarle mis miedos e inquietudes, cosa que no sirvió de nada. Yo, realmente, no buscaba una relación abierta sino la ilusión de ello para no agobiarme. Porque me agobia hasta una sonrisa malinterpretable. Sin embargo, él estaba seguro de que ya no había nada que salvar, a pesar de sus intentos de darme falsas esperanzas.

Finalmente, me levanté el día de mi cumpleaños con un mensaje que decía que se lo había pensado y que no podía confiar en mí. ¡A pesar de que yo no había hecho nada con nadie!

Así que se acabó. Me tiré toda la mañana llorando, la tarde a ratos mientras fingía ser muy feliz por ser el día que era delante de la gente. Al único que le conté el final de todo fue a Logan.

Ahora, me da pánico decirlo en casa. La verdad es que no sé porqué me lo da ya que supongo que estarán muy acostumbrados a ver a los chicos desaparecer para no volver.


Sigo teniendo el corazón roto. Pero, al menos, puedo estar ocupada trabajando. Cuando lleguen las vacaciones, lo único que haré será ir al gimnasio y pintar. Tengo muchos lienzos y sentimientos que sacar para que no sean tan tóxicos. Para que no duelan.


Lo bueno, es que para Septiembre, si lo hago bien; podré caber en un vestido bonito y estar con mi gente de Barcelona; disfrutando de una boda.

Agur~

martes, 2 de julio de 2019

Capítulo 154

¡Soy el gato de Schrödinger!

No hay otra manera de explicar porqué no hago nada más que cagarla continuamente, meto la pata hasta el fondo y dejo que todo se desmorone.

Pero no sólo por eso soy el gato de Schrödinger. También lo soy porque quiero tener dos cosas total opuestas a la vez: quiero tener pareja estable pero también poder disfrutar del sexo con otros; quiero hacerme mayor pero seguir siendo una niña; quiero avanzar pero vuelvo el rostro hacia atrás...

Y no hago nada más que pensar en que me hubiera gustado conseguir el trabajo que tengo cuando tenía 20 años para poder permitirme la libertad que tengo ahora: carnet de conducir, carnet A2, un coche o una moto. Poder salir hasta las tantas de juerga y liarme con quien me apeteciera, divertirme. Porque sólo de pensar que si un día tengo un hijo, ni siquiera tendría tener padrinos para él. Me siento como para dividirme en dos pero no puedo.

Me doy cuenta que he fallado a mucha gente y que sigo fallando pero ya no sé cómo retener nada ni cómo retenerme a mí. Porque eso quisiera, parar el reloj y que las agujas no avancen. Porque pienso en las expectativas a cumplir y en las que quiero, imposibles de aunar; una pareja muy mal avenida. Y sólo coinciden en una cosa, una sola: quiero irme a vivir sola y tener una moto.

Pero el camino se vuelve pedregoso y, para una vez que el acompañante es digno, meto la pata por algo que sigue dentro de mi mente. Quizá sea miedo al compromiso o a no tener libertad de elección, haciendo que la haya cagado tanto que voy a perder al acompañante que había elegido. Porque lo quiero todo. Porque quiero tener todo a la vez.

Porque le quiero.
Pero le siento a kilómetros de mí.
Porque me pasaría horas mirándole de lo guapo que es.
Pero siento que no podré cumplir sus expectativas.
Porque quiero dormir con él todos los días.
Pero también quiero acostarme con otras personas.

Y esto vuelve a ser el dilema del gato de Schrödinger.


domingo, 6 de enero de 2019

Capítulo 153

Buenos días, amiwis.

Anoche vinieron los reyes Magos para toda España, las cabalgatas estaban colmadas de carrozas, los ayudantes y las propias majestades pero yo no me detuve ante tan estruendoso armatoste porque salí corriendo ya que el Pezqueñín (así se va a llamar hasta que quiera yo) salía pronto de trabajar y yo, como siempre, iba tarde a encontrarme con él. Quizá, cuando me haga mayor, me vuelva más puntual y salga con tiempo a todos los sitios.

El caso es que iba a lo que iba salvo que había raro en el ambiente. Seguramente fuese en mí misma, en que era la noche de sus Majestades Astrónomos y que la calle estaba llena de parejas con niños. Quizá es que sencillamente soy tonta por sentir ya que había prometido no volver a sentir nada por nadie, siempre acabo yo peor de lo que realmente quería.

«¿Y ahora por qué?», os preguntaréis con cierto gesto en el rostro y pensando que jamás aprendo de mis errores, de las cicatrices y de todo lo que voy arrastrando. La verdad es que no, no me da por aprender que me van a joder y que debo hacer una armadura más dura que el adamantium.


Llegué a Plaza de Castilla y allí me esperaba él, con cara de niño perdido por la jungla; se portó como siempre: de una manera mimosa y demasiado dulce. A lo que yo respondo con cortes porque no quiero ilusionarme con nada. Ilusionarse es quererlo pasar fatal, es destruirme a mí misma y seguir arrastrando otra decepción.



El caso es que nunca había visto ‘500 Días Juntos’ y es una de las películas que pusimos en la lista de ver cuando pudiéramos juntos (yo ya la había visto pero es que la lista es sobre las que él no ha visto) y, aprovechando que me iba a quedar a dormir con él, pues decidimos ponerla después de cenar. Creo que le gustó; o al menos eso me dijo a mí pero tampoco vamos a desconfiar de su palabra.

Sin embargo, cuando el film se terminó, me dio ganas de llorar porque yo no era Summer, yo no iba a ser capaz de encontrar a nadie que me viese de otra manera que cómo se me ve ahora: una tía de la que aprovechar para echarle cuatro polvos y adiós muy buenas. Me puse a mirar el techo lleno de gotelé e intenté no pensar demasiado en ello puesto que era estúpido, doloroso, hiriente. Las palabras que me han dicho muchas veces (tanto con intención de hacerme daño como no) se aferraron a mi mente, como las mandíbulas de una sanguijuela, cerrándose en torno a mí. Pensé en lo que soy para él, en lo que realmente soy: una especie de maestra con la que aprender cosas sobre sexo; no hay más. Yo no estoy enamorada de él ni él de mí pero me gusta. Y, reconozco, que me gusta pensar en cómo en Año Nuevo le sentí casi pareja mía. Pero yo sólo soy lo que soy. No tengo nada más que ofrecer: sólo confusión, sólo miedo, sólo coraza, sólo algo hecho trizas, sólo hate, sólo cosas malas, ¡sólo huidas! Porque es lo único que quiero, salir huyendo de los sentimientos que se acerquen mínimamente al amor romántico.

Pero me siento tan bien. Me sentí tan bien con su brazo rodeándome, me sentí tan plena cuando paseé mis manos por su espalda, me siento tan arropada aunque sea sólo hablando con él, me siento tan atraída por él...

¡Y yo no tengo nada bueno por ofrecer!
Sólo soy una persona salida que disfruta del sexo, que pasa de fantasear sobre el destino, que no quiere ser herida de nuevo, que no quiere perder más el tiempo con cosas que quizá no funcionen... ¡Sólo soy una cobarde!


Ojalá todo esto pudiera curarse de alguna manera pero las cicatrices son tan profundas y no están tan curadas como para dar un paso hacia delante. No hay manera de que crea que no voy a acabar tan herida que me tire otra temporada soñando despierta con amores que no puedan infligirme ningún tipo de dolor. Y él tampoco se merece eso mismo.

Agur~

domingo, 30 de diciembre de 2018

Capítulo 152

Buenas noches.

Estoy feliz.

A secas.

Siento que he llegado a un estado en mi vida en el que da igual cuántas veces me hagan daño, volveré a levantarme; que no importa cuanta mierda puedan echarme encima porque me ducharé todas las veces que hagan falta. Creo que he alcanzado la paz mental en este último mes del año. ¿Quizá es porque por fin me quiero?

También puede ser porque, de pronto, no tengo ansiedad; no tengo miedo, tengo fuerzas; no tengo ganas de morirme sino de reírme y vivir todo aquello que pueda; no me importa que el mundo no me acepte, no me importa hasta qué punto la gente me diga lo odiable, lo fea, la bola de grasa que soy porque voy a tomar el destino en mis manos y coger la primera metralleta que pille para hacer una sangría.

He cambiado. El mundo en general me ha cambiado y doy gracias por ello. Doy gracias por las veces que me rompieron el corazón porque volví con una armadura más gruesa. Doy gracias por las veces que la gente que consideraba mi amiga me atacaron porque, a día de hoy, comprendo que la gente no tiene que quedarse si no quiere y dejar marchar a todos aquellos que no son nada más que tormentos en mi vida. Doy gracias por abrir los ojos a todo aquello que me hizo daño y ya no quiero en mi vida.

Estamos a unos días de que entre el 2019 en nuestra vida y quiero cambiar todo aquello que deseo de verdad que cambie, quiero seguir teniendo la fuerza de voluntad de seguir tirando pase lo que pase, anhelo el momento en que me alce de nuevo para que nadie pueda tirarme nunca más.

Por supuesto, tengo muchos objetivos para el año que comienza y que, por ahora sólo es un feto, deseo que me traiga cosas buenas, que se cumplan mi lista de objetivos y pueda seguir disfrutando de los míos ahora y siempre.

2019. Sé bienvenido, con todo el cariño que puede ofrecer mi corazón; sé lo suficientemente bueno como para que la Fortuna me sonría en casi todos los aspectos.

Gracias por llegar.

Agur~

lunes, 5 de noviembre de 2018

Capítulo 151

Buenas noches.

Quisiera quejarme de la mierda que vuelve a arrasar mi vida pero es que sé que no va a servir de nada que me queje; nada va a cambiar. Así que sólo voy a exponer lo que quiero y ya está.

Sin quejas.

Sin amargor.

No tiene sentido que lo tenga.

Estoy harta de siempre estar así.

Hace unas dos semanas conocí a un chico por la típica app de ligoteo (como todos saben, la mía es Badoo); todo muy chulo y divertido ya que parecía una persona con la que pasármelo bien sin necesidad de sexo. Sólo hablando con él.


El caso es que le di el Telegram y todo parecía ir muy bien; bromeábamos mucho sin meternos mucho en el terreno personal romántico con lo cual estaba muy bien. Me reía, se reía (o eso creo), lo típico. El caso es que nos tiramos todo el fin de semana hablando y el lunes 22 libré por tema de que me lo había pedido sólo por gandulear, así que se me ocurrió decirle que si le apetecía quedar esa misma tarde. O sea, estaba de los nervios porque hacía un montón de tiempo que no me apetecía quedar con nadie de ese tipo de apps ya que no me sentía ni con ganas ni con nada.

Por supuesto, el mismo día nos tiramos hablando hasta las tantas y me dijo cosas que a mí me sonaban a que había ocurrido un milagro; sus comentarios eran: «es más, creo que voy a quitar el Badoo», «porque no me apetece seguir buscando», «tú eres la única que me ha llamado la atención», etc.

SPOILER
Ya os digo yo que ni se ha cerrado la cuenta de Badoo y sí sigue buscando. Para que no os hagáis muchas ilusiones.

El caso es que sí, quedé con él a lo loco porque había sentido una conexión especial, algo que me había pasado mucho tiempo buscando. Así que, la primera vez que le vi, hice lo que hago con todos: mostrar el lado brillante de la gran coraza que me protege de estas cosas. Mi coraza se compone de dos cosas: humor y ser muy lasciva; a pesar de que soy demasiado blandita para mi bien.

La cita fue genial y acabamos por besarnos al final. Fue realmente algo especial y, según él, también. Dejó claro desde el principio que él quería ir despacio pero el mismo día que le conocí, me dijo que estaba en un dilema porque, en su cabeza, quería ir despacio; pero en su corazón sentía que quería lanzarse a la piscina. Con lo cual, paciente como yo sola, le dije que lo revisase bien todo porque igual no estaba preparado. Al día siguiente de decirme eso, me dijo que lo había estado pensando y que despacio pero, esa misma tarde, me soltó un te quiero como quien no quiere la cosa. No es que no me hiciese feliz pero si quería ir despacio, ¿por qué decirlo así?


Por supuesto, yo le dije que para mí decir te quiero tiene unas connotaciones muy serias y que no debería decirse a la ligera; sobretodo cuando has dicho que quieres ir despacio. Todo siguió su curso, todo muy bien (quedamos el sábado siguiente) y, por supuesto, como conocedora de ciertas cosas, no quería tener sexo ese día... Hasta que me calenté. Aunque sigo sin entender porqué achaco al sexo cosas que no debería ya que no es culpa de eso que los tíos me crean de usar y tirar.

El caso es que el lunes que tenía el examen de conducir, la tarde la dediqué a pasarla con él y todo perfecto.

Pero es que no entiendo nada. Porque me marea muchísimo: tan pronto todo está bien, como que yo me ilusiono mucho con el tema y se raya; hacemos sexting y se me pone de hablar cosas raras o que no son nada excitantes; como que no sabe si quiere ir conmigo en serio.

Ayer, ya me cabreé y me frustré mientras me estaba tocando (y haciendo sexting con él) porque está obsesionado a hacerlo sin condón a pesar de los dos somos activos (aunque él me dice que no ha tenido nada con otra chica desde su ex) y me cabrea; coño, me estoy tocando y haciendo guarradas, ¿a qué coño viene hablar eso mientras se supone que estamos poniéndonos a tono?


O peor, ¿por qué no me habla claro de lo que realmente quiere? Porque yo le solté que somos follamigos y prácticamente se puso en modo pasivo en plan: «Lo que tú digas, baby». Coño, ¿qué tenemos? ¿10 años? O sea, sea lo que sea lo que quieras, no tienes porqué estar jugando al puto despiste, suéltalo y punto.

Lo que me revienta es que se dedique a jugar con mis ilusiones como si fuera gilipollas. Por eso suelo usar coraza y, debido a que hablándolo con él una vez me pidió que me la quitase, me la quité de pies a cabeza, encontrándome con que quizá sólo es una persona que quiere meterse dentro de mí y romperme; y, la verdad, no me apetece volver a llorar a lágrima viva porque un tío se dedique a usarme como a él le venga en gana. Lo peor es que me hace sentir mal si le digo lo que realmente pienso con cosas tipo: «¿Cómo puedes pensar eso de mí?», «¿Soy como los demás tíos?»...

Lo cual hace que me sienta fatal porque no quiero desconfiar pero es que cada vez le estoy viendo que todo se dirige al mismo sitio: a usarme para follar sin decirlo claro; pesca de arrastre, vamos. Porque no puede pasar de decir te quiero a me gustas como si fuera esto el juego de las palabras, a ver qué me conviene más para conseguir lo que realmente quiero.


Logan me dice que tenga paciencia, que seguro que merece la pena y más cuando se me pone sonrisa de tonta cuando me escribe en el trabajo, que está en modo tortuga en su caparazón debido a lo que pasó con su ex-pareja y demás. Pero es que yo estoy cansada de tener que ser yo la que tenga que poner todo sobre el asador para luego quedarme sin panceta, como mínimo.

Joder, y que duele mucho que jueguen con tus ilusiones y tus sentimientos. Y más cuando dije claramente que no quería juegos de despiste ni conmigo.

Estoy un poco cansada de pillarme de la gente y recibir nada más que dolor.

Agur~

miércoles, 10 de octubre de 2018

Capítulo 150

Buenos días.

Hoy he tenido un sueño muy raro pero la sensación de desasosiego se mantiene, incluso estando despierta.

Lo cuento:
Al parecer estaba en clase, con compañeros de mi instituto y demás pero yo tenía la misma apariencia que ahora, con 27; sin embargo, Logan estaba allí. El caso es que estaba con el móvil y el profesor de turno me lo quitaba, llegando a radicar en algún tipo de acto ilegal ya que, de pronto, tenía a Logan diciéndome que él se haría cargo, que no me preocupase; que él asumiría las consecuencias.
Las consecuencias eran mayores de lo que se esperaba y aparecí por su casa para ver como sus hijos y su mujer se despedían de él; recibí un abrazo y que estaríamos en contacto. Sin embargo, en el sueño transcurrían meses y meses sin saber nada, así que, con la matrícula del coche, me dedicaba a buscarle yo, preocupada por si le había pasado algo ya que no respondía a mis mensajes.

Era horrible, esa sensación...

El caso es que cogí y le encontré. ¡Siempre había estado en su casa! Pero no había querido dar señales de vida no sé porqué. Así que me enfrenté a él mientras que su mujer no paraba de decirme que me pasaba de acosadora, que para él era una compañera y ya está.

Me sentí abandonada. Logan ha sido un crush para mí pero no sólo eso, también le siento como una especie de padre del que quiero aprender todo lo que pueda. Así que la desazón de sentirme fuera, de sentirme abandonada se ha acumulado porque, realmente, hay veces que siento en la realidad que es así. Que a Logan sólo le importo en el horario lectivo y poco más.

Sé que no debería sentirme así, sé que seguramente algo ande mal en mí; pero es que ayer llovía mucho y, de normal, él se hubiera ofrecido a llevarme pero no lo hizo. Me da miedo sentir que algo funciona mal; que, por cualquier cosa, sienta que la hebra de nuestro vínculo se va a romper.

Porque, para mí, Logan es una de esas personas con las que quiero llevarme bien, pase lo que pase. Que a parte de crush amoroso, es como un crush amistoso (no es la primera vez que me pasa, advierto); y es horrible porque las otras veces que me ha pasado, me ocurrió exactamente lo mismo: la inseguridad a perderles me provocaba que quisiera interactuar de todas las maneras posibles y, al final, me siento tan pesada que me ahogo...

No hago nada más que pensar que estoy mal hecha de muchas maneras posibles y por eso me provoca tanta ansiedad este tipo de cosas.

Agur~

martes, 11 de septiembre de 2018

Capítulo 149

Buenas noches.

Hace poco, hablé sobre el amor con Logan y me sentí muy poco romántica a su lado.

Hablamos sobre los matrimonios que llevan juntos desde la adolescencia, sobre el hecho de no haber probado más allá que el primer pastel que le pusieron en la mesa y ya decidió que era su favorito. Sin probar nada más, ¿cómo vas a saber que ese es tu favorito si no hay con lo que comparar? ¿No le cansa a la gente comer el mismo de pastel?

Pero es que el pastel cambia de sabor según te vas hartando.

Me di cuenta de que él amaba a su mujer de esa manera, que era su tarta favorita y que era tan mágico que cambiaba de sabor cuando todo empezaba a cansar.

Entonces, ¿qué hay roto en mí para no quedarme con un sólo sabor?

Quizás es que no he encontrado mi sabor favorito o quizá estaba harta de las tartas y los pasteles; al fin y al cabo soy una persona que cambia de la noche a la mañana.

También quizá es que espero algo más de una relación que una tarta. Ya que quiero una tarta que cambie de sabor, de consistencia y de color y que, además, sea siempre interesante.

Seguramente es que hay algo dentro de mí que no funciona y punto.

Tampoco creo ser el postre favorito de nadie. Sencillamente soy el postre que pides en la carta cuando no está el favorito. Ese que te hace gracia, con el que te deleitas pero nunca más vuelves a pedir salvo que sea la mejor opción a otros.

Quizá penséis que me quejo de vicio porque fui yo quien rompió una relación de 4 años con una persona que opinaba que yo era su postre favorito. Estoy segura de que no lo era, que había otros postres o, al menos, no me eligió por ser una tarta de queso sino por ser el flan de huevo que tenía a mano. Tampoco es que él fuese mi postre favorito sino que disfrutaba de su sabor hasta que me hartaba, luego necesitaba descansar.

Bueno, estoy un poco empachada con sólo de hablar de dulces. Lo que necesito es alcohol que me pique en la garganta y olvidarme de todo lo demás.

Agur~

sábado, 28 de julio de 2018

Capítulo 148

Buenas tardes.

Ya la he vuelto a hacer. He vuelto a meterme en un bucle de mi vida infinito; un bucle en el que la inseguridad se vuelve contra mí.

Todo se ha vuelto a poner patas arriba porque he vuelto a saber. Suelen decir que el saber da seguridad, que es poder. Hubiera preferido no saber ciertas cosas, que nadie me las hubiera dicho.

Hoy he sabido que mi ex, David, se ha echado otra pareja y se van a ir a vivir juntos, lo que me ha llevado al mismo estado: INSEGURIDAD PURA Y DURA.

No sólo es que se haya echado novia, que mira, que no siempre iba a estar enamorado de mí y espero que esa chica le haga lo feliz de manera decente pero irse de casa, así; es como una puñalada en el pecho porque era yo la que, después de conseguir trabajo, quería irse a vivir juntos y, a pesar de 4 años juntos, él no se tiró a la piscina. Pero ahora sí, ¿no? AHORA SÍ. VETE A LA PUTA MIERDA, CON TODAS LAS LETRAS.

VETE A LA MIERDA MUY FUERTEMENTE. VETE A LA MIERDA Y QUÉDATE ALLÍ RELEGADO PARA TODA LA VIDA.

Creo que he oído un crack muy fuerte por algún lado pero eso no me importa; siempre he estado rota con lo cual no es algo que me preocupe oír pero tengo ganas de ahogarle con mis propias manos y mientras chillar. Porque es lo único que tengo son ganas de chillar contra su cara.


Volvemos al bucle. Siempre el mismo bucle.

Fuck off!

jueves, 15 de marzo de 2018

Capítulo 147

Buenas noches, amiwis.

Me siento sobrepasada con todo: el trabajo, la vida adulta, el sentirme un cero a la izquierda del mundo en general. Eso hace que en mi cabeza se creen pensamientos oscuros y dolorosos.

Os cuento todo desde el principio.

El comienzo de esta semana no ha sido el mejor del mundo ya que el lunes comenzó con que mi compañera directa (o sea, la otra servicios generales) no se personó a trabajar y, según mis jefas, estaba mala. Todo bien, si no fuera porque esta es mi semana larga y llevaba sola desde el fin de semana que ella libraba; así que se me ha juntado el cansancio de tener mi semana larga (que dura desde el viernes hasta el sábado de la semana siguiente) con el hecho de estar sola los tres días que compartimos. Hoy, encima, que me ha llegado una cuerda verde chula y por enseñársela a un compañero (llamémosle Logan) y la he dejado por ahí, con lo cual la he perdido por algún lado. Así que añadamos el agotamiento, el estrés, el sentimiento de culpabilidad de perder algo más el hecho de que ya iba arrastrando un sentimiento oscuro y siniestro de no valer para nada.

Todos sabemos lo que pasa cuando las nubes empiezan a juntarse unas a otras y te encuentras con un cielo color carbón encima; más hay que añadir el desgaste que conlleva llevar una máscara 24 horas seguidas; porque al ser joven parece que no puedes estar harta de tu vida ni sentirte vacía por dentro; siempre tienes que ser alegre y ser feliz con lo que te toca convivir. Tengo casi 27 años y no me siento satisfecha con mi vida. Me siento mediocre. Me siento una más de la cadena social. Y encima no puedo mostrar nada porque la gente no lo comprende.

He hecho mi trabajo y una de las visitas de una de las ancianas del centro, me ha dicho que soy guapa y le ha preguntado a este compañero, lo que éste ha puesto caras sin responder. Joder, qué mínimo que responder, ¿sabes? En parte, me ha molestado; me hubiera gustado que respondiese, a secas. En mi cabeza ha empezado a tronar un pensamiento:
     Eres fea. No te creas nada.
            ¿Qué esperabas?
                      Tú sólo sirves para ser la buena amiga.
                          La tonta de Lara que sólo sirve para ser buena.
                                       Date cuenta.
                                                Eres reemplazable.
                                                            Eres reemplazable.
                                                                    Eres reemplazable.

Mi estado anímico no era precisamente el mejor. Y a Logan le he preguntado que qué tal estaba el cómic de X-23 para intentar quitarme ese asqueroso pensamiento de encima. Necesitaba quitármelo o al final podría conmigo. El cual nos ha llevado a un pequeño debate en el que yo he dicho que me parezco a Lobezna y él me ha respondido: «Ni de coña».

Pensando en el origen de X-23 (o Laura Kinney), la verdad es que me he dado cuenta de que tengo razón; sí que me parezco: ambas tenemos un algo dentro que no podemos desvelar y por el cual debemos autocontrolarnos con disciplina para que no pueda con nosotros. Lo suyo es el olor ese que la obliga a ser una bestia; yo debo controlar mi propia mente para que no me convierta en una persona con la que nadie quiere nada. Supongo que la gente me ve como una persona normal de su edad, que se ríe, que disfruta de la vida. La verdad es que no lo sé, lo que quiero es que piensen que soy normal.

Al final de la jornada, me he ido a llorar a uno de los pisos de residentes, no podía aguantarlo más y como sé que a nadie le gusta ver llorar a otra persona ni me gusta mostrar mi tristeza, me he puesto llorar a solas, esperando que así todo se acabase. Por supuesto que no.

Como ha estado lloviendo un montón durante toda la tarde en la localidad donde trabajo, pues estaban comentando los compañeros que no sabría si podría volver a casa y uno le ha dicho a otra.
—¿No tienes perrera?
Al parecer debo tener cara de chucho o de que me gusten los huesos.
—Pues no —ha contestado la otra.
El comentario me ha sentado como el puto culo. A lo que Logan ha añadido:
—Pues que se quede en el porche.
—No, hombre, tengo camas libres.
¡Claro! Al parecer ahora soy la puta basura de todo el mundo. Ya, cabreada de la gran valoración hacia mi persona:
—Mejor duermo en la perrera, a ver si así cojo frío y me tengo que dar de baja por neumonía y os dan por culo a todos —para acabar sacando el dedo corazón.
No estaba para putas bromas y menos para que me traten como una puta basura que pueden tirarse entre ellos. Nadie sabe lo mal que sienta eso y menos cuando te has abierto a una persona que piensas que te va a comprender y te encuentras con la misma mierda de siempre; he fichado y me he quedado hablando con la compañera de antes. Pero, bajando a la parada del autobús, todo ha sido un efecto dominó y yo solo he podido llorar, llorar y pensar que he sido una estúpida pensando que alguien me comprendería. No sé para qué coño me abro a nadie, no sé para qué coño pongo algo de esperanza en la humanidad.

Tengo que hacerme con una armadura más gorda.

Agur~

jueves, 22 de febrero de 2018

Capítulo 146

Buenas noches, amiwis.

Estaba pensando, ¿hasta qué nivel se puede luchar por amor? ¿Cuándo debemos dejar de pelear por alguien que no nos muestra el mero intento de pensar que somos especiales?

Pero en lo que más pienso últimamente es en el hecho de que el amor es más un espino que un rosal, en que a veces no merece la pena seguir pinchándote con cada brote puntiagudo que te encuentras, dejando tu sangre empape el resto del tallo.

¿Es más fácil dejar de amar que luchar por lo que se quiere?
Creo que estoy aprendiendo que no es que sea más fácil sino que es más valiente hacerlo así, creo que es mejor dejar que el fuego se sofoque solo; se suele decir que es difícil sofocar un fuego que dejar que arrase todo hasta que se consuma así mismo. Podría tener razón, podría ser mejor dejar que se sofoque todo de manera natural.

Confío en que la llama que arde dentro de mí, se sofoque a sí misma y se ahogue entre los restos del espino lleno de mi sangre roja. Creo que es lo más maduro, creo que es lo más valiente, creo que es la única manera de perder lo poco que tengo; también creo que es lo más difícil que he tenido que hacer, creo que es lo más complicado del universo cuando te tiemblan las entrañas, cuando le miras y no puedes dejar de sonreír, cuando te hace las tardes más amenas y cuando cualquier tontería te hace gracia. Ojalá pudiera echarle agua por encima para acabar cuanto antes con ese sentimiento angustioso. Ojalá fuera tan fácil como ahogarlo en un cubo de agua y ser normal.



¿Por qué voy a luchar por algo que no tiene razón de ser?

Una amiga me ha dicho que ella lucha porque es lo que merece la pena. Le tengo que dar la razón aunque no tenga ninguna batalla por librar, la guerra la he perdido decididamente pero no voy a dejar de tener la cabeza alta y de seguir sentándome a reírme, no voy a dejar que lo que siento se interponga en una amistad incipiente, no voy a abrasar con mis llamas un germen joven que se abre hueco. Voy a protegerlo con las manos, con todas las maneras en las que se pueda proteger; porque me importa el brote, me importa la persona más que mis propia combustión y porque soy lo suficientemente madura como para meterlo en una cajita dentro de mi cabeza y abandonarlos allí.

Adiós espinas, adiós rosas. No volveréis a probar de mi sangre.

Soy el corazón helado de Jack.

Agur~

domingo, 12 de noviembre de 2017

Capítulo 145

Buenas noches, amiwis.

Son las 4 de la noche y siento cómo todo bombea a mi alrededor: los pensamientos, los sentimientos y el enorme nudo que se encuentra dentro de mí, ese que nadie entiende, ese que ni yo comprendo. ¿Qué es lo realmente difícil que no soy capaz de comprender?


El lío de sentimientos es tan grande que no sé por dónde empezar a deshacer el entuerto, desliar la enorme madeja de lana que se encuentra dentro de mí. Pienso en que quizá, sencillamente, tengo un gran problema de bovarismo y que no estoy satisfecha con nada.

Lo explico: estoy en pleno tiempo con David, porque cada vez noto que la relación se enfría o no termina de funcionar como debería; así que dije que estuviésemos un tiempo tranquilos, sin vernos mucho (que nos estamos viendo igual que siempre) y a ver qué ocurría. Por supuesto, hubo un poco de pataleta por su parte porque no entendía que iba mal entre nosotros, que el sentía que todo iba cómo tenía que ir pero yo no lo siento así. Hay veces que me agobia el hecho de pensar que acabe viviendo con él o teniendo una familia (lo dudo mucho porque llevamos sin follar medio año, más o menos); es que me agobia muchísimo porque hace que mi humor vaya a extremos opuestos: tan pronto me hace sentir contenta como me dan ganas de matarle. En serio.

Cuando hace algo que no me gusta
Tampoco me siento enamorada; o sea, no siento esa necesidad de estar con él, sino más bien al contrario, de pasar el menor tiempo antes de que vuelva a meter la pata y me chafe la tarde. Luego también es muy baboso y yo soy una persona más bien despegada, con lo cual él siempre quiere que nos besemos y yo es más bien en plan: mira, no que no me apetece.
Sin embargo, y aquí viene lo fuerte, al día siguiente de dejarlo con él, yo tenía un puente de cinco días en el curro; le conté toda la movida a Rubén y se vino para Madrid (esto a mediados de Octubre así que sí, voy informando con retraso), a estar conmigo y apoyarme. Cuando llegamos a su hostal fue todo muy raro porque yo estaba tensa, quizá demasiado (en parte, pensaba que si pasaba algo con él, sería como ponerle los cuernos a David pero no quise decírselo) y hasta la medianoche o así no dejé de sentirme tan en guardia, no sé. Nos pusimos a hablar, yo le chinchaba y él respondía, como siempre; acabando por acercarme lo suficiente como para sentirme a gusto y, de pronto, le besé. Algo muy corto y fugaz. Luego él me besó a mí y se fue volviendo como adictivo, no pude parar de hacerlo. Era algo tan simple y, a la vez, tan electrizante. Tras eso, no pasó nada.

Pero desde entonces, no paro de pensar en que estaría mejor si Rubén estuviese conmigo e incluso he llegado a decirle que si no le molaría mudarse a Madrid y que viviésemos juntos. Por supuesto, todo muy bien, todo perfecto. Sin embargo, me siento como si una araña me hubiese tendido una emboscada y ahora que estoy en la telaraña, no quisiese la presa. Lo típico que solemos decir de los tíos: que follan y huyen. Pues eso.

Como digo, a pesar de estar de tiempo, seguimos quedando mucho y él se sigue comportando como mi novio; por supuesto, para sus padres (y los míos) seguimos siéndolo pero yo intento mostrarme más fría de lo normal pero es que sencillamente no puedo. Hay algo en mí que no para de hacer que con él siga siendo exactamente igual: seguimos comiendo juntos los días que libro, quedamos todo lo que podemos y, a pesar de haber puesto unas normas, nos las seguimos saltando y no entiendo porqué pasa todo esto. Si no estoy a gusto, ¿por qué sigo comportándome como si todo fuera normal? No entiendo nada.

En cuanto a Rubén, intento no mostrarme chafada con nadie porque, bueno, no pienso darle a nadie un arma con el que atacarme si puede. Aunque ya digo que si yo soy despegada, Rubén se ha vuelto más despegado que yo y yo el que necesito ahora es al chico tímido y un poco pesado que conocí hace años. Explico porqué: casi nunca me habla él, siempre tengo que hablarle yo (que parece como que sólo le interesaba cuando me hacía la dura para follármelo); y me canso de tener que ser yo siempre la que le habla. Así que voy a intentar matar todo lo que siento por él.

Así, matando sentimientos a mazazos


Agur~


miércoles, 21 de junio de 2017

Capítulo 144

Buenas noches, amiwis.

En un par de semanas cumpliré 26 años. 26. Un año más un cuarto de siglo. He cumplido esa cantidad de años y, sin embargo, no siento que haya hecho nada con mi vida. Como si lo he hecho estos 6 últimos años no contaran nada, como si lo único que hubiera hecho es estar metida en un reloj de menos de 12 horas que me ha hecho salir corriendo de una cosa a otra sin dejarme más espacio que dormir y comer.

Cuando trabajaba, podía decir que hacía algo con mi vida: ganarme algo de dinerillo para poderme permitirme algún capricho o algún regalo; pero ahora siento que mis días pasan con la misma rapidez que cuando trabajaba pero sin hacer absolutamente nada, salvo cambiar pañales de adulto e intentar que una persona mayor cabezota y rebelde me haga un mínimo de caso.

Mi último mes se ha reducido a eso. A eso y a tener que llevar a Rosita al veterinario, que le ha salido un bulto en una axila y hay que cuidárselo con mucho mimo y, por supuesto, que se tome el jarabe que le han recetado.


Tengo 26 años y es como si desde los 20 no supiera qué he hecho con el tiempo que ahora me falta. ¿Dónde están los cumpleaños de los 21, 22, 23, 24 y 25? ¿Dónde se han quedado?

Lo único que sé que he hecho bien es engordar y meterme en muchas mierdas en las que no quería meterme, vivir cosas que no quería vivir y, por supuesto, no romper más corazones que el mío propio. Es un verdadero agobio ver que he crecido tanto sin darme cuenta. Sobretodo porque yo no quería crecer, quería haberme quedado en mis 20 o 21, quedarme ahí y no crecer más.

En mi mente, creo que no he crecido, me refiero en que interiormente no he sentido que haya pasado más de 5 cumpleaños, mientras que exteriormente de pronto tengo todos los cumpleaños cumplidos pero sin ningún sueño.

No he cumplido nada de la larga lista que tenía para antes de cumplir los 25. Tengo miedo porque ya estoy más cerca de la treintena y no quiero estarlo, no quiero seguir cumpliendo años ni quiero seguir siendo quien soy, ni viviendo lo que vivo, ni ser esclava, ni ser expoleada como una burra para tener hijos y una casa.

Me siento mayor pero no más valorada.

Agur~

P.D: Lo único bueno que he sacado de este año es sentir que alguien me apoya, que alguien me entiende y que, por supuesto, sé que lo hace es recíproco.