sábado, 29 de octubre de 2016

Reseña #51

Buenas tardes, amiwis.

Hoy toca reseña de uno de los ‘libros’ del momento. Va a haber muchos SPOILERS, no lo leáis a menos que ya hayáis acabado la novela.


Ficha Técnica:
Título: Harry Potter y el legado maldito.
Título Original: Harry Potter and the cursed child.
Autora: Jack Thorne.
Editorial: Salamandra.
Precio: 19 euros.
ISBN: 978-84-983-8754-4.

















Siempre fue difícil ser Harry Potter y no es mucho más fácil ahora que es un empleado con exceso de trabajo del Ministerio de Magia, un marido y padre de tres niños en edad escolar.

Mientras Harry se enfrenta con un pasado que se niega a permanecer donde pertenece, su hijo menor Albus debe luchar con el peso de una herencia familiar que nunca quiso. Como el pasado y el presente se fusionan ominosamente, padre e hijo descubren una verdad incómoda: a veces, la oscuridad viene de lugares inesperados.



Empecemos diciendo las cosas buenas: es original. Pienso que la historia hubiera quedado mejor si se hubiera inventado los personajes, si los hubiese creado, en vez de usar el universo HP ya que, para mí, la mayoría de las cosas que escribe el señor Thorne me parecen una sarta de mentiras que no se cumplirían en el universo, sobretodo porque contradice las normas que ya se crearon en las otras sagas.
También me parece horrible que no se nombre en ningún momento a Teddy Lupin (sé que los que no habéis leído los libros no sabréis cómo se llama ni su relación con Harry, os lo explico: en los libros, Lupin y Tonks tienen un hijo (os lo imaginaréis por el guiño minúsculo en la película) y le piden a Harry que sea su padrino, lo cual acepta y, se da entender en el epílogo, que Harry se ocupa de él conjuntamente con la madre de Remus Lupin). Entiendo que al ser una obra de teatro, tampoco te puedes pasar demasiado con los personajes que aparecen pero es que no sale en ningún momento nombrado ni se da referencia a él ni a su ligamiento familiar con Harry.
Albus Severus está más o menos bien construido, es un personaje que siente la presión de ser el único de su familia que no va a Gryffindor, cosa que no entiendo. Sé que al final, Harry le dice a Albus que siempre puede elegir la casa que guste pero eso es sencillamente una excusa barata: Harry no eligió, sencillamente tenía ambas cualidades que le permiten estar tanto en Gryffindor como en Slytherin sin embargo fue muy valiente al pedir al Sombrero Seleccionador que no le metiese en la casa de la serpiente. En este caso, todos los familiares de nuestro protagonista acaban en Gryffindor pero, ¿por qué? Si nos ponemos a revisar todos los personajes, seguramente deberían haber acabado en otra casa. Además de que la pertenencia a una casa no se hereda sino Sirius Black hubiera acabado en Slytherin, como el resto de su familia (este por poner un ejemplo claro de que el Sombrero elige la casa por tus cualidades).
Cómo pienso que deberían haber sido la distribución de las familiar Potter-Weasley, Granger-Weasley.
Rose: es una persona ambiciosa, maniática y bastante empollona, buena en todas las clases. Debería haber ido a Ravenclaw. Incluso en Slytherin (se dice que el Sombrero duda sobre su distribución durante la entrada al colegio).
Lily Luna: (hermana pequeña de Albus Severus) se supone que no dicen más allá de que es una persona tranquila y que es muy leal a los que aprecia con lo cual, yo pienso que el Sombrero la hubiera puesto en Hufflepuff.
Scorpius: para ser una persona que ha entrado en Slytherin, no muestra que tenga más ambición que seguir a Albus Severus allá donde va. No tiene una personalidad fuerte como la de su padre, ni es un líder; ni siquiera sabe qué quiere hacer con su vida, ¿por qué coño acaba en Slytherin? Slytherin es la casa de los ambiciosos y los poderosos; Scorpius debería haber acabado en Ravenclaw porque es un cerebrito, un chaval que se pasa la vida memorizando cosas. Incluso hubiera aceptado que estuviese en Gryffindor por el tema de que es valiente y se enfrenta a Delphi. No me parece que Scorpius merezca estar en la casa Slytherin.
Y diréis: ¿y Albus Severus sí se merece estar en Slytherin? Me parece que realmente sí se lo merece ya que no es un buen estudiante pero llega un momento en que ambiciona ser sólo Albus y no ser el niño de Potter. Es una ambición pequeña para cualquiera pero es difícil si tu padre es el mago más famoso de todos los tiempos.
Sigamos: la historia es que Albus se encuentra con que la gente de la casa Slytherin le hace mucho bullying por ser el hijo de quien derrotó a Voldemort, tampoco entiendo porqué ya que no todos los Slytherin estaban a favor del Señor Tenebroso; que sean bastante nazis con el tema de la sangre pura no quiere decir que estuvieran a los pies del loco sin nariz. En fin, que no se siente a gusto en Hogwarts, contrariamente a como se sentía su padre, y eso le va a amargando la existencia; hasta que descubre que Amos Diggory, padre de Cedric (el que palma en la cuarta parte), se presenta pidiéndole que utilice un giratiempo para salvar a su hijo.
A todo esto: Hermione ha prohibido la Adivinación, la Oclumancia y los giratiempos; que ni siquiera se explica porqué. El giratiempo está claro que, bueno, para que nadie ayude al Señor Oscuro a salvarse; pero ¿por qué prohibir la Oclumancia y la Adivinación? No lo entiendo. xD
Harry, como buen auror, dice que eso no puede ser. Aquí ya nos presentan a Delphi, una supuesta sobrina del señor Diggory, que cuida de él en la residencia de ancianos magos. Al parecer, Albus tiene un crush con ella por lo que se ve en adelante.
Por supuesto, Albus queriendo cabrear a su padre, decide que en vez de ir al Colegio, es mejor bajarse del tren (donde la mujer del carrito de los caramelos, es una especie de guardiana (?)) e ir a por el giratiempo que esconde Hermione en su despacho. Llegan a la residencia de ancianos a recoger a Delphi para salvar a Cedric con el giratiempo, se presentan en el despacho de Hermione Granger para quitarle el giratiempo. Dentro del despacho, hay una escena donde los libros están malditos para que nadie pueda coger el giratiempo; allí se encuentran libros de Adivinación, un libro sobre Voldemort (¿qué mago o bruja querría hacer un libro sobre Voldemort? Es que es muy wtf) y otros dos más para conseguir el aparatito del demonio (que no sé cómo coño saben que Hermione era una manta en Adivinación...). Deciden que es mejor marcharse cuanto antes e ir a salvar a Diggory en el año en el que se celebró El Torneo de los Tres Magos; van Scorpius, Delphi y Albus atrás en el tiempo e intentan que Cedric no siga en el torneo para que se salve. Aquí hay una escena en la que Albus acaba con una muñeca rota, los adultos les encuentran y la señora Pompfrey (le enfermera) dice que esa rotura parece que tenga más de 20 años, wtf nigga?!
Al parecer, el hechizo que le hizo Albus a Cedric, hace que este piense que Durmstrang ha intentado hacer trampas así que acaba el torneo de mala ostia y muerto; sin Ron y Hermione casados y ella amargada de la vida porque está enamorada de Ron pero éste está casado con otra.
Ambos amigos vuelven a intentarlo en la prueba de bajar al Lago Negro a salvar a alguien muy preciado que les había sido robado, lo que hacen es comer branquialgas, vuelven atrás en el tiempo y le lanzan un hechizo para que no pueda realizar el suyo. Supuestamente así se salva, pero al volver al mundo actual, Albus no existe, Cedric se convirtió en un mortífago (wtf) y Voldemort gana la batalla de Hogwarts. Harry Potter está muerto y, por supuesto, Albus no existe, así que Scorpius tiene que buscarse la manera él solo para conseguir volver: se encuentra con Snape, que no está muerto y pertenece a una especie de Orden del Fénix donde pertenecen Hermione y Ron (los cuales están enamorados pero no casados), son buscados por los compinches de Voldemort. Finalmente, Snape lleva a Scorpius al lugar donde se hizo la primera prueba del Torneo y vuelve atrás con el giratiempo, cambiando las cosas que antes él y Albus cambiaron, cuando vuelven. Descubren que Delphi es hija de Lord Voldemort y que esta intenta traer de vuelta al Señor Oscuro.
Por otro lado, Harry tiene unas pesadillas con recuerdos suyos y donde escucha a Lord Voldemort llamarle; lo cual no tiene mucho sentido ya que la única unión entre Harry y Voldemort es el gajo de alma que éste dejó en la cicatriz de Potter y supuestamente ya está muerta. Tiene pesadillas y le duele la cicatriz, lo cual significa que Voldemort va a volver (wtf nigga). Se pelea con Albus Severus cuando éste vuelve del primer viaje y siendo muy rígido con él, prohibiéndole ver a Scorpius por algo que le dice el cuadro de Dumbledore (el cual no es para nada ingenioso, sino un aguafiestas y un llorón).
Finalmente, Delphi lleva a Malfoy y Potter al año en el que nació Harry, ya que quiere evitar que su padre ataque al bebé, evitando su final y su destrucción posterior (que, repito, Harry se las da de ser el niño elegido pero Neville también puede ser el Niño Elegido); Harry, que no sabe en qué año se han perdido los dos chavales, está en casa con la manta de su madre, donde Albus se las ingenia para poner la fecha en la que están ambos. Resulta que Draco tiene un giratiempo de los buenos y se van a ayudar a los dos chicos. Harry se transforma en el Señor Tenebroso, lo cual tampoco tengo mucha idea de cómo... e intenta detener a Delphi pero la transformación se deshace al poco tiempo; pelea contra la hija de Voldemort y finalmente la vence, justo en el momento en que el mago tenebroso mata a Lily Potter.
Vuelven a la época actual, encierran a Delphi en Azkaban y Harry se reconcilia con su hijo, igual que Draco con el suyo. Y todos fueron felices y comieron perdices.

Sinceramente, el uso de los giratiempos en este libro, no tiene más sentido que cambiar el presente de los protagonistas; sin embargo, el giratiempo no tiene porqué llegar a conseguir esos cambios garrafales. Cuando Dumbledore les dice que usen el giratiempo con cabeza, es por el hecho de que encontrarse consigo mismos podría ser perjudicial tanto para el espacio-tiempo, como lo mismo pasa en su alrededor; no que llegase a hacer esos cambios tan grandes. Esperaba, que cuando Albus se rompió la muñeca, hubiera sido su otro yo (en posteriores viajes), intentase que no pasase nada. Incluso, pensé que en el viaje solo de Scorpius, hubiera sido él el que intentase cambiar eso y le hubiese hecho daño sin querer a Albus, pero no. Sencillamente el muchacho se casca la muñeca porque sí.

Para mí, es un fanfic malo que la autora, J.K. Rowling, ha querido canonizar pero que no me parece que tenga mucho sentido. No se ven interacciones de Albus Severus con sus hermanos o su madre, sencillamente se le ve discutiendo siempre con Harry. Me da rabia haber pagado 19 euros por un libro que no he disfrutado, que sencillamente he sentido que Thorne quería hacerse conocer con una obra sobre el universo de Harry Potter y no entiendo como a los potterhead les puede gustar.



Agur~

Capítulo 143

Buenas noches, amiwis.

Llevo una semana preguntándome si todo habrá cambiado; si hay algo que ha hecho que David cambie. No dejo de darle vueltas al hecho de que, de pronto, no quiera intimar en ningún momento conmigo, en que tenga que perseguirle para obtener algo más allá de cuatro mimos.

La verdad es que sí que me preocupa este cambio porque todo ha ocurrido desde que se fue a Barcelona a un festival de los suyos, los cuales odio pero no puedo decirlo porque ahora se gana la vida con ello. Me he acostumbrado a que el hombre sea el machacón (aunque no deba ser la norma) y el que siempre mendigue algo más de sexo; sin embargo tras los meses de mi trabajo, en los cuales el estrés no me dejaba ningún tipo de intimidad y aún menos por el cansancio, ahora me encuentro con que quizá no me considera atractiva en ningún sentido. Todo eso duele porque mina la autoestima estar con alguien que no te busca.

Las pocas veces que lo hacíamos era incompleto: yo tenía mis comidas pero al llegar al plato fuerte, la erección se bajaba; un gatillazo. ¡PUM! Él me dijo que se debía al estrés del trabajo y la ansiedad de dejarme insatisfecha

De pronto, el lunes después del festival este, nos apetecía lo hicimos y llegamos hasta el final; divertido, placentero y todo lo que queráis pero, ¿qué ha cambiado para que ya no pase?

Siempre busco la respuesta a todas mis preguntas pero sé que para esta no va a haber ninguna respuesta por su parte porque sólo tiene una única posibilidad: los cuernos. No me creo que alguien que se le cae por un gatillazo, de pronto no lo tenga.

Seguro que os preguntáis que si él no me ha dicho nada, no confío en él. Siendo sincera, no confío. No me fío de alguien que no quiere echarme un polvo y que está de viaje de vez en cuando, con un montón de pibas que están más buenas que yo y que tienen más en común con él que yo. Muchas veces me planteo el dejarlo porque duele mucho vivir así, con la impresión de que voy dando con el techo a pesar de mi metro sesenta y seis; no me gusta la sensación de que se me oculta algo.

He aprendido que los tíos si no piden, es porque lo buscan fuera de la relación y no quiero que me engañen ya que no me gusta el dolor; prefiero un: ocurrió y hablarlo; aunque tengo claro que no lo perdonaría porque no tendría la suficiente confianza como para saber que no lo volvería a hacer.

Quizá me he vuelto paranoica por lo que pasó el verano pasado. Estoy segura de que debería dejarlo antes de que la relación se vuelva más tóxica; que ya lo es bastante, al menos para mí. Lo único que se me ocurre es salir huyendo de Madrid, es mi única manera mental de enfrentarme a este problema. Coger mis ahorros y salir huyendo lejos de cualquier sitio conocido, tener una enorme aventura.

Agur~

miércoles, 12 de octubre de 2016

Capítulo 142

Buenas tardes, amiwis.

Hoy he leído la entrada de Hollie A. Deschanel y me he dado cuenta de que para llevar los mismos años que ella en el “sector” los mismos años que ella, casi no he conseguido nada. Sé que se suele decir que las comparaciones son odiosas y estoy de acuerdo, pero debo decir en mi defensa que mis comparaciones con esta escritora son totalmente sanas.

“Claro, claro, eso dicen todos”
Pero es verdad. Desde la primera vez que leí a Hollie hace tantos años que por entonces existía el msn, en decadencia, pero existía. Supe que quería ser como ella y que quería ponerme a su altura, a pesar de que los años no me han dado la razón puesto que:

  1. No tengo una puta novela acabada.
  2. No soy conocida en el ámbito de la red “escritoril” (sí, sé que me he inventado esa palabreja...)
  3. Tengo novelas en el tintero que no termino a pesar de que las subo a la red.
Soy un puto desastre como escritora, lo tengo claro. Pero cuando vives con trece explosiones al día en tu cabeza sobre historias, personajes, escenas que aparecen porque sí... se vive muy mal porque las tienes pero cuando estás delante del papel o el ordenador, no sirve de nada porque eso que explosiona en clase o en el trabajo, ha desaparecido. Esa escena, ese personaje, esa historia... se han ido a la puta por no apuntarla a tiempo. ¡Y da mucha rabia!


Porque en el instituto, siempre tienes hojas, cuaderno, lo que sea, para poder apuntarlo y que no se olvide. Pero ahora que estoy trabajando, se me ocurren muchas cosas que no puedo apuntar porque estoy frente al público, cortando carne; no puedo dejar al cliente colgado en el último minuto porque se me ha ocurrido algo que escribir. ¡Y LO ODIO CON TODA MI ALMA!

De verdad, desde dentro de mi corazón, sé que quiero ser escritora y que quiero que todas mis ideas, todas las ideas en el tintero y todas las escenas que se suceden continuamente en mi cabeza; salgan y se conviertan en una obra que guste a quien la lea, que la disfrute y que se pase el día pensando que quiere que llegue ya el día en que suba un nuevo capítulo.

Agur~

martes, 11 de octubre de 2016

#32

Se levantó en mitad de la noche, parecía inquieta.
El enorme ventanal que había en mi habitación con las luces de las farolas que venían de fuera, recortaron su figura desnuda; con el pelo agitado como la melena de un león, se sentó en mi silla para luego volver a levantarse, dirigirse a algún lugar de mi pequeño estudio, abrió un mueble con un chirrido leve y tomó algo, volviendo poco después. En la mano llevaba un vaso de culo ancho con algo que identifiqué con alguno de los licores que reposaban en mi mueble bar; el color era ámbar aunque no podría decirlo con seguridad ya que las farolas con su luz anaranjada impedían ver todo de otro color que no fuese ese haz de luz tornasolado.
Por un momento, pensé en acercarme a su cuerpo desabrigado de las ropas que había poseído horas antes; pero me parecía tan etérea como un sueño; su rostro de nariz respingona salpicado de claridad anaranjada, con el vaso de cristal entre sus labios prominentes... ¿Quién podía decirme que la había poseído con todo mi ser?
Se giró hacia mí y me sonrió. Lo noté por un pequeño suspiro que salió de sus labios.
—Siento haberte despertado.
Moví la cabeza torpemente porque me había pillado mirándola desmedidamente.
—A veces, cuando llegan ciertas horas quiero hacer el amor o escribir.
—¿Y no querías despertarme para pedírmelo?
—No es eso. Aunque me has dado la excusa perfecta.
Oí su risa cargada de incredulidad.
—Ven a tumbarte conmigo; te haré que no desees escribir.
Ella dejó el vaso vacío sobre mi escritorio y se sentó junto a mí, acarició mi pecho con cariño y mimo; yo me embarqué en sus labios, cogiéndola de su cadera y atrayéndola hacia mi propio cuerpo. Tomé una pinza lila de mi mesilla (no recuerdo si era mía o de alguna otra visitante de mis sábanas), le recogí el pelo deprisa pero sin dejar mechones sueltos que me impidiesen el paso hacia su cuello. La arteria del deseo palpitaba cerca de mi entrepierna y deseaba saciar todo mi apetito, le mordí el cuello con la fuerza justa para que dejase salir un suspiro sensual de su boca; noté su sangre acelerarse y deseé que ella tuviese tal deseo como el mío. Deseaba a esa reina de la noche artificial ambarina. Deseaba que la arteria del deseo se hubiese puesto a palpitar dentro de ella también.
Pellizqué sus pezones con mis dedos deseosos, haciendo que sus pezones se pusiesen duros y también mordí uno de ellos; ella acarició uno de mis pezones con suavidad, besándome cuando mi boca estuvo libre y su lengua me exploró sin prisa pero tenazmente. Clavé mis dedos en su carne suave y blanda, haciendo que se acercase a mí aun más. Me desesperaba el hecho de que estuviese a una distancia que no me daba para jugar con sus piernas ni con su clítoris.
Finalmente, pude sumergir la mano en su pubis para hacerla disfrutar lo suficiente que noté como mi mano se mojaba con su excitación, lamí su cuello, pegando mi cuerpo a ella con necesidad de tener todo accesible para mí y mi deseo libidinoso; ella se dejó arrastrar a aquel torbellino que era yo. Mojé mis dedos dentro de su coño húmedo y di dos pasadas con mis dedos sobre su pequeño punto de placer; ella se retorció pero sin mover su pubis para nada y mordía la almohada. Esta vez hice círculos alrededor de su clítoris delicadamente, sentí otra vez el retorcimiento de su cuerpo al sentir placer.
La tumbé en mi cama y bajé de nuevo, aunque esta vez pensaba hacerle sentir ese intenso placer con la lengua: me sumergí entre sus piernas, saqué la lengua y lamí un poco la punta de su clítoris. Me gustaba hacerlas desearlo y con ella pensaba hacerlo igual. Di otro lametazo en su garbanzo y sus piernas se abrieron más para mí, dando la bienvenida a lo que sabía que era el paraíso; esta vez ya no paré, seguí lamiendo su precioso clítoris con mi lengua mientras los sucesivos gemidos de gozo iban en aumento, me cogió de mi pelo y me subió una de las manos a sus, aun más, duros pezones; sentía que la lujuria me estaba poseyendo y lo estaba disfrutando locamente. Poder saborear su entrepierna mientras ella se empezaba a derretir, mientras me pedía más, era más de lo que podía pedir a nadie. Sentí pequeñas palpitaciones y sus piernas empezaron a moverse en sintonía con lo que la hacía, me aferraba más fuertemente a ella, deseaba llevarla hasta el final.
—Venga, córrete para mí —le di un azote en el trasero.
Varios gemidos ampliados y, por fin, el gran acto final. Sentí como se estremecía con las mismas corrientes eléctricas que ahora me recorrían a mí, dejó sus piernas laxas y se alzó un poco en sus codos.
—Ha sido alucinante —me dijo en un susurro con matices de deleite. Le di una última lamida para despedirme de su pubis.