jueves, 29 de septiembre de 2016

Capítulo 141

Buenas noches, amiwis.

Es casi la 1 y, sí, sigo despierta. Puede parecer una locura dado que mañana trabajo pero, gracias a la providencia, he conseguido que me cambien a la tarde y me pasen a charcutería. ¡Lo he conseguido!


Puede ser un pequeño paso para cualquiera pero, para mí, es un salto gigantesco; dejaré de trabajar en algo que empezaba a detestar por algo que me llama la atención.
A ver, no me hago ilusiones con que sea el trabajo de mi vida porque sé que no lo es. Pero es algo más decente en lo que trabajar y menos difícil; algo en lo que mi muñeca no se resentirá tanto. En parte, sé que tendré que poner todo de mí, el 100% y un poco más, para aprender todo lo que pueda y defenderme con mayor habilidad.


Aunque puestos a hablar de trabajos soñados, el mío sería:
  1. Que tuviese relación con los animales.
  2. Donde mi creatividad contase mucho.
  3. Que mantuviera mi mente siempre despierta, preparada para un nuevo desafío mental.
  4. No importaría que tuviese contacto con humanos.
  5. Donde tener libertad de horarios.
  6. La libertad de realizarlo en cualquier lado.

Sí, es chungo conseguir un trabajo así a menos que sea de voluntario pero entonces sí que no ganaría nada y quiero poder ganar algo para caprichos y permitirme algunos sueños que tengo.
No hay que poner límite a los deseos, lectores.


¿Cuál sería vuestro trabajo soñado?

Agur~

sábado, 24 de septiembre de 2016

Capítulo 140

Buenas tardes, amiwis.

Vengo a hablaros de mi librQUE NO. Ya quisiera yo poder decir que me van a publicar un libro.


Si, para empezar, ahora que estoy trabajando no tengo tiempo ni de ir al baño en condiciones porque o estoy durmiendo, o estoy trabajando. Me paso 7 horas en Supersol, el supermercado del infierno, prácticamente los putos siete días de la semana; primeramente, porque a mis jefes les importa un bledo saltarse el estatuto de los trabajadores donde pone que los trabajadores deben tener un día de descanso y, segundo, como me toca madrugar, o me tomo un Redbull (me va a acabar afectando), o voy zombie a todos los sitios.

Así voy a acabar yo con tanto Redbull en vena
Así que, se me acabó escribir y las musas tienen la nueva trastada de asomarse por mi mente cuando estoy en el trabajo, por tanto no puedo dedicarme a escribir ni apuntar las ideas que se me pasan por la mente. O sea, que voy a seguir sin escribir una puta mierda hasta que:
  1. Me echen del supermercado del infierno gobernado por lituanos.
  2. Coja una baja por mi dolor de muñeca/catarro.
  3. Llegue el momento en el que me pueda coger las ansiadas vacaciones.
La verdad es que la muñeca la tengo abierta y me paso casi 24 horas con la muñequera puesta y prácticamente sin fuerza en la mano, siendo diestra, me convierte en la carnicera más incompetente de todo el puto universo.

Mis clientes y las caras que ponen cada vez que me piden x o y
Las caras de la mayoría de la gente que se lleva algo de carnicería es una evolución de:

  1. ¿Qué hace esta muchacha con el cuchillo y la carne?
  2. ¿Se supone que eso es lo que he pedido?
  3. “Muchacha, tienes que afilar los cuchillos”
  4. Bueno, de uno de cada 25 le han salido bien.
  5. Huyamos antes de que me quiera vender alguna de sus porquerías mal preparadas.

Como digo, no puedo hacer mucha fuerza y habrá gente que conozca el oficio de carnicero aunque sea de oídas (de historias en primera persona) y dirá: “Niña, que el corte lo hace el cuchillo con su filo, no tu fuerza”. Señores, mi compañera/instructora no me ha enseñado ni hacer la O con un canuto; en serio.
Si empezara a contaros todo lo que llevo aguantando en el mes que llevo compartiendo mis mañanas con ella, acabaríais hasta los huevos de todo lo que me hace. Empezando por el hecho de que si llego 5 minutos, 5 MINUTOS, tarde; me la lía como si llegase cuatro horas tarde. Luego, pasamos al hecho de que yo tengo que llenar el mural de la carne (o sea, el mueble del frío donde se ponen muchos productos envasados) con los carros (estos vienen los lunes, miércoles y viernes), bajarlos antes de las 9 y ella se pasa esa hora que tengo para realizar todo eso en estar preguntándome, gritándome o diciendo que soy una lentorra y que mueva las manos, que vaya más deprisa. A pesar de saber de todas que es mi ritmo, que no voy a correr más porque no me da. Luego, durante toda la mañana, me paso el día obedeciendo órdenes ladradas del estilo “Baja a por esta carne y a por esto y a por lo otro” o sino, me putea mandándome a por una pieza y cuando subo, me dice que si no le he traído lo otro que me ha pedido, imaginaos mi cara de “todavía no tienes telepatía o no tengo sintonizado tu canal”.


Cualquier movimiento que a ella no le parezca el adecuado, siempre va a estar mal; sé que está prohibido estar con el móvil todo el día en la mano pero ella bien que mira su Facebook y responde a WhatsApp cuando le sale de la punta del clítoris. Muchas veces, se marcha a desayunar dejándome con todo el marrón de tener que colocar el mostrador a mí y si vuelve cuando aún no lo tengo montado... Pfff, se pone a quejarse que tendría que tener todo listo, que a las 9 abre la tienda y que hay que tener todo preparado para los clientes, que nos va a caer la bronca por parte de los gerentes. Su mayor amenaza es que se va a quejar al encargado de tienda, un hombre al que todo le importa tres cojones ya que se va a jubilar en menos de un mes; que ojalá lo hiciese y la dejase a ella por los suelos con todas las normas SANITARIAS que se salta por no hacer más mermas.
Muchas veces, me da vergüenza trabajar con esa señora porque los clientes a quienes le vienen con quejas de la carne que le servimos es a mí, aunque no haya sido yo quien la haya hecho el corte. “Es que los filetes de ternera del otro día que me disteis estaban pasados, casi podridos”; por supuesto, ese tipo de acciones llevan a que los clientes no vuelvan, peor publicidad boca a boca y al hecho de que si interponen una denuncia en Sanidad, la mierda nos va a caer y manchar a todos. Así que baso mi trabajo en hacer de reponedora de sándwiches, huevos y mural, ayudar en otras secciones... Lo que sea con tal de no estar metida en la carnicería.
También está el hecho de que lo poco que estoy con ella en esos estrechos metros cuadrados, no me enseña, no es que yo me niegue, como ella se encarga de recalcar siempre que pasa uno de los tres gerentes (no es lista la hija de puta ni nada); sino que yo muchas cosas no sé hacerlas porque, como todos comprenderéis, en un curso de un mes y algo, con sólo tres semanas de prácticas, no me ha dado tiempo a ver las 31 partes de un despiece vacuno, las 30 de un despiece porcino y demás, sino que dimos lo justo para podernos defender pero algo que tenía que ser ampliable; pues parece que eso para ella no tiene puto sentido, no comprende que estoy en pleno aprendizaje de muchas cosas que no han enseñado y si me quedo mirando cómo lo hace para aprender, me echa la bronca y me hace atender a los clientes o a envolver carne o a cualquier tarea random que se le ocurra...
Por supuesto, esto hace que me pase lo de la muñeca porque me hace trabajar sin tener cogido el movimiento de muñeca con el que no me haría daño, o no sería tan “maltratador” con mi pobre extremidad.
Así que estoy esperando, anhelando, en el que llegue el momento en que me llamen de otro sitio para trabajar y poder decir:
¡IROS A TOMAR POR CULO!


Y os aconsejo, que si tenéis un trabajo u os sentís identificado con este texto, os levantéis en contra de esta explotación. No dejéis que el miedo a no tener trabajo os deje aceptar estas mierdas, porque sí, hay millones de parados españoles, pero no debemos dejar que se carguen nuestros derechos como trabajadores por un trabajo digno.

Agur~