domingo, 26 de julio de 2015

#30

Estoy mirando la infinidad del mar, extendido ante mí como una sábana de inagitable protección; aunque también me da por pensar si podría llegar a encontrarme con algún ser peligroso que espere a todos aquellos que se quieran meter en el agua a estas horas.
La batería de una canción, llenando el hueco de una persona a mi lado porque ha llegado un momento que he dejado de necesitar a nadie. Destruir todos los lazos y los vínculos que me unen a otros humanos se me antojó realmente interesante. ¿Cómo podría sobrevivir una persona con el único pilar que es su fuerza interior, su fortaleza? Aunque no me siento sola en absoluto.

De fondo tengo las estrellas que brillan en el cielo y que saludan a todos aquellos que los observan con detenimiento. ¿Cómo sería tener una estrella entre las manos? ¿Cálido? ¿O sólo sería un trozo de piedra? Me encanta imaginar que he adoptado una y tilila en mis manos calentando la sangre que mana por mi interior.

¡Pum!
Y el cielo no sólo brilla de forma extraña sino que explota, dejando que varios destellos de colores exploten en el pecho, un pecho enorme, de madre que desea abrazarnos y protegernos. ¿Cómo sería el universo como madre? ¿Cómo latiría su enorme corazón en la oscuridad? ¿Es verdad que el corazón de una madre explota de pura felicidad por sus hijos? ¿Serán las explosiones de colores?

Por un momento, deseo, aún a falta de estrellas fugaces, que haya alguien conmigo compartiendo este momento. Miro a mi lado por si veo a alguien pero no es así. Me río por lo bajo porque era un deseo estúpido a una nada que a veces late y explota como el corazón de una madre.