sábado, 26 de febrero de 2011

Locura.

¿Sabes...? Me vuelve loca que me hables de sueños, de realidades, de sexo y de amor, todo susurrado al oído con ganas de soñarte, con ganas de verte...
¿Sabes otra cosa? Que no tengo miedo, no hay inseguridad solo malos hábitos, como querer estar contigo a mi lado, que me hables de cosas que solo nos afecten a los dos.
Quizás se nos pase pronto la idiotez pero sueño estar contigo para siempre, que sepas que no te soltaré por mucho que me lo pidas, todo porque me encantas, porque eres totalmente increíble para mí.
¿Sabes otra cosa? Eres perfecto, incluso demasiado, ¿seguro que no estaré soñando?
Soy una Desconocida para tí, para lo que vas a ver, para lo que vas notar, piel puesta de gallina, calor y un bum-bum impresionante porque me encanta.

Me vuelves loca, adicta, efusiva, cariñosa, melosa cual mermelada, excitantemente loca... porque es el sonido de tu voz el que tiene no sé que tipo de droga pero me ha vuelto adicta. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? Me ilusiono por momentos así que, por favor, no me hieras que soy de corazón cristalino. Se rompe y ya no hay quien lo reconstruya...

¡TE JURO QUE ME TIENES LOQUÍSIMA!

jueves, 17 de febrero de 2011

Conversaciones De Una Desconocida con su Corazón.

¿Por qué no le dices nada?
-¿Estás tonto corazón? ¿O estas demasiado borracho?
¿Qué pasa? ¿No eres capaz de ser sincera?
-Estoy siendo sincera... ¡Idiota!
Ya. Como con Carlos ¿no?
-Estás borracho, Carlos era Carlos. Pero se acabó, él no me quiere ni yo le quiero a él; nos ponemos, nos atraemos pero nunca hubiéramos llegado a nada. Mejor así que hacernos daño.
Eres una mentirosa. Soy tu corazón ¿recuerdas? A mí no me puedes mentir.
-Puedes ser mi corazón pero no entiendes las cosas complicadas.
Sólo sé que estás volviendo a huir. Te escondes tras tus propias mentiras y encima intentas que yo me las crea.
-¿Quieres que le haga daño?
Sólo me tienes que hacer caso a mí. No a lo que diga el Cerebro. El amor no entiende de lógica.”
-¿Debería hacer caso al Coño? Total, él es el que manda ¿o qué?
Él solo entiende de deseos que se desechan en un momento de placer luego puede quedar Recelos o Vergüenza, Dolor y Sufrimiento además de conciencia.
-Eres un cabrón ¿verdad?
¿Yo? Eres tú la que no acaba de raíz con todo lo que te estorba para conseguir el Premio Final.
-¿Y quién es ése?
Al que no paras de mirar por las mañanas, mientras buscas algo que hacer.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Tenshi Nanka Ja Nai.

Cuando sentía que su relación o ella misma no iba bien, se enfrascaba leyendo a Ai Yazawa; se encerraba en la habitación y lloraba con los personajes, reía, se enamoraba, por eso le gustaban tanto los shoujo, porque eran los únicos que entendían que la pasaba.
Ése día hizo lo mismo, empezó leyendo el primer tomo de No soy un ángel, el que llegó antes a sus manos, el que estaba más desgastado por el uso y disfrute que le había dado porque le encantaría ir a una noria, sentarse con su chico en la cabina y darse un beso, disfrutar de la puesta de Sol, porque le gustaría sentir que su chico fuera así de romántico con ella, no tanto sexo y en casa pero cuando no hay dinero... Porque quisiera que sus padres fueran como los de Midori, la protagonista, que no criticasen tanto su forma de vivir su amor; pero tampoco podía cambiarlos.
El segundo tomo fue aún más bonito aunque uno de os que ocurre el desastre, la protagonista sentía que Akira Sudoh, "novio", le gustaba Maki, su profesora de arte, y que la cambiaría por ella en cuanto Midori se diese vuelta así que... acaban con la relación.
La Desconocida lloraba, lloraba y lloraba, porque sabe que ese tipo de hombres no existen, salvo en la imaginación de otra mujer. Porque ella quería un hombre así, un romance así, se sentía tan conmovida por esas historias que, incluso, se pensaba que ella la protagonista, junto con su novio y el otro. Pero solo era su imaginación, nadie, NADIE, iba a hacer eso por ella; nunca nadie pelearía por su amor porque no es valiosa; así que se sentía más deprimida.
-Midori, -le susurraba al manga, -no dejes a Sudoh, él es el chico de tu vida. No le dejes. -y lloraba. Fluían las lágrimas con rapidez y saladas llegaban a la colcha de la cama.
-Yo quiero a alguien como Sudoh. -decía mientras cerraba la tapa del cuarto tomo y pedía a Dios que a ella también le llegase un Sudoh. Pero nunca llegaba y nunca le llegará.

viernes, 26 de noviembre de 2010

ÉL, el Otro y la Desconocida.

Caminando por la calle, no para de mirar a las parejitas de turno que se achuchan en público, no lo soporta, sobretodo cuando ella también tiene pareja pero no es capaz de pasar de un simple pico ni cuando está en la calle, ni cuando está con sus padres, aunque luego le defienda hasta la muerte. No puede aguantar que la gente sea tan poco cívica. Imagina a él y ella hablando sobre sus sueños pero ella no es capaz de decir que sueña con su ex. Que no para de pensar que el otro es su mejor opción y se siente culpable, por eso ha dejado de besarlo tanto, ha pasado a las caricias y los besos en la mejilla; ya no le gusta tanto verle ni hacerle el amor porque en realidad no para de pensar en el otro.
El otro, cuando le mira a él a los ojos, el otro cuando está con él, el otro cuando se enfada, el otro cuando todo se desmadra, el otro cuando está sola, el otro aunque todo se arregle.
Ella intenta olvidarle pero no puede, una canción o un gesto, todo la ayuda a darse la vuelta, a mirar a su espalda y buscarle, mirar a la carretera cada vez que pasa un coche plateado. Sabes que es una gilipollez pero sigue haciéndolo, sabe que él nunca volverá y aún así sigue con la esperanza que verle, él se gire y la sonría pero eso no es verdad, y ella lo sabe.
Por mucho que mire él no volverá a sonreírla y decirla que estará ahí cuando le necesite, no volverá a verle ni ella lo olvidará hasta que esté con él, que esté ahí como amigo y la abrace y la repita que la quiere como amiga y más; que estará ahí, que la recibirá en sus brazos porque es así como se siente, perdida y sola en ese mundo de relaciones que vienen y van.

martes, 23 de noviembre de 2010

Su madre.

Todas las mañanas, cuando su madre la llamaba por las mañanas, a las 6:50 AM, ella seguía teniendo sueño por eso nunca se levantaba enseguida. entonces su madre la decía:
-Vamos, deprisa, que vas a llegar tarde.
Pero ella seguía yendo lento, todavía tardaba en levantarse o  en hacer lo que tenía que hacer, su madre la seguía apremiando.
Así todas las mañanas, y ella seguía con su lenta marcha al instituto, y la mirada de su madre de desesperación para que se diese prisa la recordaba a alguien.
Un día su madre:
-Siempre tan lenta, ¿cómo puedes hacer todo así? Yo me estresaría.
-Tú siempre estás estresada.
-Un día no te dejarán entrar en clase.
-Todos los ordenadores para ellos...
-Y encima hoy tenías examen, seguro que no has estudiado.
-Claro que no. Es un examen práctico. -ella sorbía el Colacao de su taza de los 1o1 Dálmatas de cerámica, daba pequeños sorbitos que ponían negra a su madre, a la que un día le daría un ataque del corazón.
-Vamos, hija, date prisa. Vas a llegar tarde. -entonces a la chica se le iluminó la cara. -¿Qué pasa? ¿Has tenido una idea?
-Algo así.
-Dios mío, que se te ocurra una idea es algo que da miedo.
-Ya sé quien te pareces. -dijo la muchacha, con una sonrisa de oreja a oreja. Su madre esperó unos minutos a que ella se lo dijera. -Al conejo blanco con reloj de Alicia En El País De Las Maravillas.
La madre puso los ojos en blanco y mirando al cielo exclamó:
-Mira lo tarde qué es. Llego tarde; me voy, me voy. -con el mismo repiqueteo del conejo en la película de Disney. Ella sonrío por lo bajo, lo sabía, su madre era el conejo blanco de Alicia.