jueves, 21 de julio de 2011

Pensamiento #3

Tumbada en la cama, escuchando música, me acuerdo de ti. De cuando me llamabas a las 12 desde tu trabajo, solo es día 10 y ya echo de menos hablar contigo, odio haber mentido; no tengo ninguna gana de que vuelvas con ella.
Solo tengo ganas de que me digas que sigues queriéndome. ¿Lo estás?
La verdad es que no espero ninguna respuesta porque no te diré tal pregunta.
Quisiera saber si sientes algo, por pequeño que sea, si te digo que estoy con otro. ¿Sientes?
Seguro que no porque no te importo de esa manera. Lo sé, sé que no habrá una segunda vez. Entonces ¿por qué mi corazón late tan deprisa? ¿Por qué sigue pensando que hay esperanzas? ¿Tan idiota es? ¿Morboso? ¿Masoquista?
Sí, es todo eso y más.

Pensamiento #2

Música de fondo.

Soy una sombra llena de una baja y lastimera autoestima.
Para ti nadie es perfecta, ¿verdad, mamá?
Solo esperas que tus comparaciones hagan mella en mí y mi hermana, esperas que teniendo una autoestima de mierda y envidia de las demás (como tú las tienes) harás que nosotras las tengamos. Pues lo has conseguido, yo cuando me miro en el espejo solo miro los desperfectos que no paras de resaltar; y mi hermana tiene envidia de sus amigas.
¿Sabes qué, mamá?
Que cuando dices que soy tu hija solo tengo ganas de vomitar, ganas de escupir a la gente que no eres una madre, que eres una mujer que quiere tener lo que los demás tienen.
¿Qués es lo que le decías a aquella señora que me tenía que ayudar?
¡Ah, sí!
-Mi hija ¿maltratada?
Pero es que las tortas duelen pero el dolor se calma pero un insulto se queda para siempre. Y papá nos metía una colleja, sin embargo, duele más que me llames mala hija, que digas que no ayudamos en casa. ¿Quieres unas esclavas? Yo te las compro.
Y las comparaciones, eso es lo mejor.
¿Los hijos de los demás siempre es mejor? ¿Crees que te puedo apreciar cuando me comparas con gente cuando no tiene ni pies ni cabeza?
Provocas mi vergüenza cuando pienso en que tengo una madre como tú.

Pensamiento #1

La soledad que siento es inmensa.Y escondo mis lágrimas en esa oscuridad que hay en de fondo, miro las estrellas pero ya no me hacen ilusión, tú no estás al otro lado de ese cielo mirándolas con la misma emoción que antes, ni siquiera sé si las miras o no.
Y la brisa del mar se lleva tu nombre pronunciado por mis labios pero nunca lo escucharás, nunca escucharás el tono de tristeza y melancolía con le que pronuncio.
Y moriré en una habitación, sola y pronunciando tu nombre, llamándote en la noche de mi vida, esperando tu regreso.
Esperaré a que tus manos se junten con las mías, aunque lo más seguro es que nunca pase pero aguardaré porque tú todavía conservas la llave de este corazón.
Abre ya ese candado que me ata a ti o te echaré de menos el resto de la eternidad.

miércoles, 15 de junio de 2011

A Contracorriente.

Es lo único que puedo decir.
Quiero ir a contracorriente y sacarte de esa corriente que te hace vivir un presente sin pensar en un futuro.
No te vuelvas como esos idiotas.
Tú eres mejor que ellos,
quizá por eso quiero volver,
porque soy tan gilipollas que me uní a ese grupo de vive el presente.
¿Sabes...?
Quiero intentarlo, tirarme a la piscina.
¡Gritarlo!
¿Sabes lo que me dicen los demás?
Que si de verdad te echo de menos, que si de verdad te quiero, me tengo que atrever a decírtelo, a arriesgar un corazón.
Pero, yo no tengo corazón, sigue con ese candado, y tú tienes la llave, o lo abres para que los demás se filtren dentro o guárdala siempre y sufrirás las consecuencias de una impulsiva como yo. Y no te va a gustar, te voy a atosigar, te voy a perseguir hasta que me digas una de las dos contestaciones que me puedes dar.
Y es verdad, metí la pata, es verdad que todo fue bonito pero ¿sabes...?
Él no fue capaz de aguantar que te sacase en cada conversación,
que tú fueras en todo lo que había en mi vida.
Y hoy me han dicho que vales, que mereces que yo pelee por ti. Que me deje las uñas, que me hagan cicatrices y que intenten desmoralizarme, tú vales eso y más y pienso luchar hasta que me des lo que quiero o me digas que no lo soportas.
Dices que no me conoces, pero es mentira, sabes perfectamente que es lo que quiero.
Te juro que no volveré a hacerte daño, se puede intentar.
Luego te dejaré elegir.
Te quiero.
Nunca te lo dije demasiado.
Pero mi corazón te lo decía constantemente ¿no?
Y mis gestos.
Sí, pero es que fue mi culpa, intenté encontrar algo que vi en aquel 1'80 y pico pero que ni siquiera tenía.
Sí, lo siento.
Y pienso arriesgarme a que me digas que no.
Lo soportaré porque me he dado cuenta de que sin ti no soy nada y que vales más de lo que pensaba.
Y que te quiero.

martes, 14 de junio de 2011

Para ti.

Sé que sabes que me refiero a ti, tú, que estuviste conmigo casi 3 años,
esto es para ti.

Solo quiero que me permitas volver a hacerte feliz,
solo quiero pedirte que vuelvas a abrazarme de esa forma,
que me beses
y que haya la misma complicidad.
Quiero vuelvas, vuelve, por favor, vuelve;
que te echo de menos,
que te quiero más de lo que imaginas,
que lamento muchísimo lo que hice,
me siento idiota pero tenía ganas de decírtelo.
¡¡Te echo de menos!!
Nadie podría desplazarte, ni puede ni podrá;
tú eres único.
Y no, no lo digo con la boca pequeña,
lo digo con la boca grande,
últimamente no puedo parar de pensar que te quiero,
que echo de menos todo lo que vivimos
y no, no es porque Abel se haya marchado,
es porque tú te has marchado, hace 4 meses que te marchaste
y no he podido dejar de hablar de ti, ni olvidar, ni dejar de soñar
que algún día volverías.
Vuelve, que quiero verte, aunque seas feliz con ella, solo quiero verte
y darte aquello que nunca te di.
Y no, no es por falta de nada,
bueno sí, por falta de ti, de tu esencia.
¿Recuerdas?
Tu olor es mi esencia,
contigo me siento un superhéroe,
puedo creer que a tu lado me podrían salir unas alas
y volar alto, alto.
Por favor, señor, no me haga repetírselo,
sé que te he hecho daño, que te he herido
y no pido que perdones todo eso.
Solo una oportunidad de enseñarte que he cambiado,
porque he cambiado mucho más de lo que piensas.
Y si no te gusta el resultado, me puedes devolver a mi casa y no volver a mirarme.
Esto sí es un intento de conquistarte.
Y me da igual, arrastrarme, ponerme de rodillas, llorarte y que me vean los demás
porque tú lo vales.